Vitrasa se queda sin tarjetas

Las oficinas de la concesionaria del transporte público de Vigo no pueden entregar los pases plastificados a los usuarios por problemas con el fabricante


vigo / la voz

La rotura de stocks del fabricante es la causa de que Vitrasa haya dejado de expedir las tarjetas plásticas de color verde del transporte público. El problema empezó el 31 de agosto y desde entonces la oficina que la compañía tiene en la lonja del Concello y en la sede central han dejado de entregarlas. Tampoco sabe cuándo se solucionará el problema y la respuesta que recibían ayer los usuarios que pasaban por la ventanilla municipal era un tanto ambigua: «Pregunte la próxima semana a ver si ya sabemos algo o está solucionado».

En los últimos veinte días conseguir una tarjeta se ha convertido en una labor titánica. La entidad bancaria que expide solo la modalidad ordinaria también se resiente en algunas de sus oficinas . Las correspondientes a pensionistas en sus distintas categorías, sociales, de estudiantes y universitarios solo se pueden gestionar en la sede central de la compañía, en el número 36 de la Carretera de Camposancos, y en un despacho situado en la lonja del Concello.

La rotura de stocks, o lo que es igual, la ausencia o escasez de tarjetas en este momento puntual afecta de lleno a los estudiantes, sobre todo a los universitarios, que tienen que desplazarse a las distintas facultades y escuelas del campus de Lagoas-Marcosende.

Los alumnos de la Universidad de Vigo se quejan de la merma que supone para su bolsillo no disponer a tiempo de la tarjeta de universitario, con la que pueden acceder al transporte público casi por la mitad del coste del billete ordinario. En concreto, este último supone un desembolso de 1,32 euros y la tarjeta 0,65.

A esto se suma el inconveniente de tener que renovarla con carácter anual, por lo que no solo se ven afectados los de primer curso, sino todos, en general.

En el caso del resto de los estudiantes no universitarios, el bono les permite pagar 0,83 euros, tres céntimos menos que la modalidad normal.

Lo habitual es que las tarjetas de Vitrasa se entreguen en el mismo momento de la solicitud, tanto en las oficinas bancarias como en las de la compañía concesionaria del servicio.

Aunque el desabastecimiento del soporte plástico se registra desde el 31 de agosto, algunos usuarios ya constataron problemas mucho antes. Un ejemplo, dice uno de ellos, es que pese a solicitarla en pleno verano, han tardado quince días en obtenerla.

Con lo que no hay problema es con la recarga, que se hace a través de una entidad bancaria.

El servicio de la oficina municipal se colapsa

La colocación de un dispensador de números en la oficina de Vitrasa del Concello consiguió acabar con las colas y facilitó que los usuarios puedan esperar sentados su turno. Lo que no logró fue agilizar la tramitación de las tarjetas como demuestra la cantidad de ciudadanos que se acumulan en el entorno. De hecho, suele ser una de las ventanillas con más afluencia de público. En más de una ocasión los grupos políticos del Concello han solicitado a la empresa refuerzos de personal. Las asociaciones vecinales han ido incluso más allá y a mayores han requerido más oficinas para la expedición de tarjetas. Ahora el problema se duplica, tanto para los trabajadores como para los usuarios al tener que pasar dos veces por ventanilla. Una para efectuar la solicitud, y otra para recoger la tarjeta.

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