«Cuando tengo una melodía en la cabeza no duermo hasta que la acabo»

Oswaldo Oro gana el concurso de composición de música clásica a nivel mundial

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Vigo / la voz

Nacer entre amantes de la música ciertamente influye en la vida. Que se lo digan a Oswaldo Oro, que creció en Vigo rodeado de partituras de su abuelo, el compositor José Oro Val y ahora da clases de música en el conservatorio Coppelia. Este 2016, a sus 36 años acaba de lograr el primer premio del Concurso de Composición para Guitarra Fidelio.

-Es la primera vez que se celebra este concurso a nivel mundial para guitarra, ya que tradicionalmente era para piano. ¿Es también la primera vez que se presenta a un concurso?

-Sí, esta ha sido la única vez que me he presentado a un concurso de composición. Teníamos que enviar la partitura y la obra tocada por uno mismo. Se presentaron 63 obras de compositores de 15 países. Al principio éramos varios españoles, pero en la fase final, donde quedamos ocho, de nuestro país solo estaba yo. La noche que me enteré que había ganado me quedé sorprendido, fue toda una alegría.

-Según las bases del concurso se podían enviar hasta cuatro obras. ¿Se lo jugó todo a una?

-Presenté tres: Labas, Umbela y Zeugma. Pero esta última era en la que tenía puesta más confianza, porque en el mundo de la guitarra clásica se busca algo diferente y esta, hay que decirlo, es una obra muy original. Es básicamente el resumen de lo que soy yo, una mezcla de jazz, flamenco, música clásica, celta, todas las ramas que me gustan. Fue con la que gané.

-¿Por qué la tituló así?

-Me gustan los nombres raros. Zeugma en la sintaxis es una figura retórica de omisión y es lo que ocurre a lo largo de toda la obra. Realmente la comencé por el final y las últimas siete notas están, en cierto modo, presentes en toda la obra. No presenta una melodía estribillo, sino que comienza y termina. Lo que le da sentido son esas siete notas.

-¿Creó esta obra específicamente para el concurso?

-La verdad es que no, ya la tenía compuesta desde hace diez años, pero como soy muy perfeccionista muchas de las obras que compongo terminan en un cajón. Cuando pasa el tiempo y las veo con perspectiva puedo realmente valorarlas. Esta, en cuanto la vi, sentí que tenía una posibilidad.

-¿La inspiración existe?

-Yo creo que sí, pero sin transpiración no hay inspiración. Tienes que estar con un lápiz en la mano y con la guitarra todo el tiempo. En el proceso de componer, cuando ya tengo la melodía en la cabeza, no duermo, me es imposible concentrarme en nada más que en ella hasta que la termino.

-¿Desde qué edad empezó a componer?

-Creo que todos los que empiezan a tocar, tienen curiosidad por saber cómo se hace la música. Al poco tiempo de aprender a tocar comencé a componer, cada vez con mayor conocimiento.

-Usted viene de una familia de músicos. ¿Fue obligado a aprender este arte?

-Para nada. Curiosamente, mi abuelo le dio clases a todos sus nietos, pero justamente a mí no. Yo era el más pequeño y dicen que muy revoltoso. Le pedí que me enseñara. Al principio empecé, como todos los niños, con la flauta en el colegio. Luego con la guitarra clásica y la eléctrica. Desde ahí fue todo a más.

-¿Cómo describiría su música?

-Suelo ser bastante melancólico en mis composiciones. La música festiva no me llega al alma.

Adicto a las guitarras. Oswaldo Oro es un enamorado de la música y un apasionado por las los instrumentos. Con la guitarra que toca ahora es una Santiago Paco Martín. Pero en su casa tiene 50.

No hay límites. El compositor cree que no existe un momento en la música en el que se pueda saber todo. Siempre hay algo nuevo por aprender y cosas por mejorar.

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