El cierre estival de los comedores sociales deja a Vigo sin 130 plazas

María Jesús Fuente Decimavilla
maría jesús fuente VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

óscar vázquez

La Misión del Silencio ya ha echado el candado hasta mediados de agosto y en ese mes lo hará La Sal de la Tierra

19 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El comedor social de la Misión del Silencio, situado entre las calles Urzaiz y Cervantes, ha cerrado sus puertas durante un mes, lo que deja a la ciudad sin noventa plazas. A las anteriores se sumarán en agosto otras cuarenta de La Sal de la Tierra, en el número 9 de Manuel de Castro. En la primera quincena de ese mes serán 130 menos de las habituales. El motivo, según explican responsables de ambos comedores, es la necesidad de acometer mejoras en las instalaciones, entre ellas dar una mano de pintura a los comedores. El trasiego diario de estos servicios hace que sea necesario remozarlos con carácter anual.

Hasta el 16 de agosto que abra de nuevo la Misión del Silencio, la mayoría de los usuarios se desplazarán al comedor de la Esperanza, en San Francisco, tal como han detectado las Hijas de la Caridad, que lo regentan. Solo el primer día del cierre del servicio de Cervantes ya sumaron veinte personas más a su media diaria, situada en torno a 150. En este caso permanece abierto todo el año, pero como el resto, solo ofrece servicio a mediodía. Esta circunstancia hace que muchas personas sin recursos aprovechen para la cena el bocadillo que ofrece la Fundación Érguete por las mañanas en la furgoneta situada en Jacinto Benavente.

La normativa sanitaria ha obligado a las organizaciones que ofrecen comidas a duplicar los turnos para evitar el hacinamiento de los usuarios. Es lo que le sucedió a la Misión del Silencio, que la llevó a establecer una tanda a las 12.30 y otra a las 13.15 horas.