El cierre estival de los comedores sociales deja a Vigo sin 130 plazas

La Misión del Silencio ya ha echado el candado hasta mediados de agosto y en ese mes lo hará La Sal de la Tierra


vigo / la voz

El comedor social de la Misión del Silencio, situado entre las calles Urzaiz y Cervantes, ha cerrado sus puertas durante un mes, lo que deja a la ciudad sin noventa plazas. A las anteriores se sumarán en agosto otras cuarenta de La Sal de la Tierra, en el número 9 de Manuel de Castro. En la primera quincena de ese mes serán 130 menos de las habituales. El motivo, según explican responsables de ambos comedores, es la necesidad de acometer mejoras en las instalaciones, entre ellas dar una mano de pintura a los comedores. El trasiego diario de estos servicios hace que sea necesario remozarlos con carácter anual.

Hasta el 16 de agosto que abra de nuevo la Misión del Silencio, la mayoría de los usuarios se desplazarán al comedor de la Esperanza, en San Francisco, tal como han detectado las Hijas de la Caridad, que lo regentan. Solo el primer día del cierre del servicio de Cervantes ya sumaron veinte personas más a su media diaria, situada en torno a 150. En este caso permanece abierto todo el año, pero como el resto, solo ofrece servicio a mediodía. Esta circunstancia hace que muchas personas sin recursos aprovechen para la cena el bocadillo que ofrece la Fundación Érguete por las mañanas en la furgoneta situada en Jacinto Benavente.

La normativa sanitaria ha obligado a las organizaciones que ofrecen comidas a duplicar los turnos para evitar el hacinamiento de los usuarios. Es lo que le sucedió a la Misión del Silencio, que la llevó a establecer una tanda a las 12.30 y otra a las 13.15 horas.

Lo mismo ocurre en San Francisco. La capacidad del comedor, para setenta usuarios, obliga a las religiosas a establecer un servicio de rotación. A medida que unos comensales van terminando, se van incorporando otros, lo que reduce el tiempo de espera y agiliza el servicio.

Todos coinciden en destacar el estancamiento de la situación social de los usuarios. Si han desaparecido las colas o son menores, dicen, no es porque se haya reducido el número de personas sino por haber duplicado los turnos. Cada vez abundan más los casos de familias desestructuradas. La consecuencia no es otra que una gran cantidad de hombres solos, muchos de ellos con problemas de drogadicciones.

Aumentan los acompañamientos al Hospital Álvaro Cunqueiro por no tener bus gratuito

Los acompañamientos hospitalarios, un servicio que presta la Fundación Érguete a través de su programa Sísifo, son cada vez más demandados. En concreto ha sido desde que abrió sus puertas el Hospital Álvaro Cunqueiro cuando se han incrementado las solicitudes.

El hecho de que el centro sanitario esté situado más lejos de la ciudad y la ausencia de tarjeta gratuita para acceder al autobús urbano son las causas principales del incremento.

Curiosamente, la tarjeta social de Vitrasa, que da derecho a una tarifa reducida, no incluye a las personas sin ningún tipo de recursos. Para acceder a ella es necesario cobrar el subsidio de desempleo o la renta activa de inserción, además de estar empadronado en la ciudad. El precio del viaje para este sector de población es de 0,66 euros (IVA incluido) al contar con subvención del Concello.

Las reiteradas peticiones para que se conceda bono gratuito a las personas sin techo y sin ningún tipo de recursos no han llegado a buen puerto. Las propuestas han sido justificadas por la incoherencia que supone que tenga descuento un ciudadano que cobra, aunque sea una renta social, y no tenga derecho a nada otro que no recibe ningún tipo de remuneración. En este último caso no solo no tienen bono gratuito, sino que tampoco cuentan con descuentos.

Además de repercutir en el traslado al Hospital Álvaro Cunqueiro, la falta de bono gratuito también influye en los desplazamientos de los indigentes desde los comedores sociales a los albergues o a otros servicios sociales que ofrecen diferentes organizaciones como es el caso de Érguete. Como ejemplo están aquellos usuarios que acuden a la furgoneta ubicada a diario en la calle Jacindo Benavente, donde se prestan servicios como el intercambio de jeringuillas o el café calor, y que posteriormente tienen que trasladarse hasta el albergue de los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis, muy distante del anterior.

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