Caballero intenta tomar el control de Zona Franca para que pague Balaídos

El pleno del consorcio decidirá mañana si se implica en la obras del estadio municipal


vigo / la voz

En su medio siglo largo de existencia, el mando efectivo en la Zona Franca de Vigo ha recaído en el delegado del Estado en el consorcio (actualmente, la popular Teresa Pedrosa), quedando relegado su presidente (siempre el alcalde de la ciudad) a un papel cuasitestimonial. Esta situación puede dar un vuelco si Caballero saca adelante dos mociones que debatirá mañana este organismo. Y lo hará cuando, tras el relevo de un concejal del PP por otro del PSOE, está casi asegurado un empate a ocho votos que puede dirimir el voto del alcalde en su calidad de presidente.

Las propuestas que ayer dio a conocer Caballero pueden dar un giro a la forma de gestionar el ente estatal. Una de ellas, la esperada, no sorprendió ya que busca que este organismo se implique en la obra de Balaídos. Tendría que hacerse cargo de la reforma de la grada de Marcador con un párking en su interior, con una inversión estimada de entre 12 y 15 millones de euros.

La sorpresa saltó al conocer que Caballero quiere modificar sustancialmente el sistema de funcionamiento de Zona Franca a fin de que el presidente del pleno (el alcalde de Vigo) sea la figura preeminente, algo que carece de precedentes.

Mediante un informe jurídico, Caballero llega a la conclusión de que la representación institucional de Zona Franca recae en el presidente, y que la delegada del Estado «tan solo ostenta la representación del Gobierno de España, pero nunca la del propio consorcio».

En base a ello, reclama a la delegada y al secretario general del organismo, encargado de la legalidad de su actuación, «que se debe cumplir la normativa en vigor, por cuanto no siempre se respeta el derecho del presidente a ejercer la representación del consorcio».

Recuerda que nunca ha delegado accidentalmente ninguna de sus funciones en la vicepresidenta (la delegada del Estado) y que, conforme al reglamento en vigor, «en tanto en cuanto no exista dicha delegación expresa, nadie está autorizado a realizar ninguna de las funciones propias de la presidencia».

En base a lo anterior, reclama «que se cumpla la ley» y que, por tanto, «se informe previamente al presidente del Consorcio de cualquier acto institucional, incluso de aquellos que traten de explicar la gestión ordinaria del mismo», a los que, advierte, acudirá «como alcalde y como presidente del consorcio».

A expensas de conocer el desenlace del pleno, si la moción sale adelante supondrá un cambio sustancial en el funcionamiento de un organismo clave en la economía de la ciudad. De carácter estatal y con un presupuesto de inversiones para el 2017 de 44 millones (que se aprobará mañana si Pedrosa tiene votos para ello), las decisiones han recaido siempre en el delegado del Estado.

Antes de llegar a este punto, Caballero lleva más de un año intentando que se implique Zona Franca en la obra de Balaídos. Sus propuestas quedaron siempre frenadas con el argumento de que el Ministerio de Hacienda exige que las inversiones estén en línea con el desarrollo económico de la ciudad y garantizando siempre el retorno de la inversión. El alcalde cree que reformar un grada del estadio cumple el requisito, pero no lo ha visto así la delegada y la mayoría del pleno. Con el relevo de un concejal del PP por otro del PSOE la situación puede mañana dar un vuelco.

El relevo de Fidalgo puede dar un giro en el organismo

Caballero estaba a un voto de la mayoría en el pleno y ha decidido sustituir a un edil popular, Miguel Fidalgo, por una socialista, María José Caride. De esta forma, por primera vez en la historia, los cinco representantes municipales pertenecerán a un mismo partido. Algo que puede hacer debido a que gobierna con mayoría absoluta. En tiempos de Manuel Pérez, igualmente con mayoría absoluta, la oposición quedó fuera, pero ocurrió al no pactar un representante común.

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