La venta ambulante se extiende por la ciudad tras el cierre de los mercadillos

María Jesús Fuente Decimavilla
maría jesús fuente VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

En el entorno de la plaza de América se llegan a juntar hasta once puestos de ropa y de otros productos

01 jul 2016 . Actualizado a las 04:00 h.

Hasta once puestos de venta ambulante han llegado a contabilizar los comerciantes de As Travesas en el entorno de la plaza de América y, sobre todo, en la esquina con Castelao, conocida como la plaza del Emigrante. «Desde que se cerraron los mercadillos de Bouzas y Coia ha proliferado mucho este tipo de venta. La gente tiene que sobrevivir porque vive de eso. Vienen con una carretilla llena de ropa y la venden en la calle», explica el presidente de la Federación de Comercio de Vigo, Fecovi, Víctor Fernández.

Pero la mercancía no se limita solo a ropa. Junto a los puestos de batas y blusas se ofrecen productos de perfumería, complementos, zapatillas y hasta alguna pieza de la huerta.

Los lugares preferidos para instalarse son las inmediaciones de los mercados y centros comerciales. «Aquí, en esta zona de la plaza de América y calle Coruña tenemos dos centros comerciales, uno de ellos es como un mercado y se colocan en las puertas», añade el representante del comercio de Vigo. En su opinión, ahora que se van a abrir de nuevo los mercadillos de Bouzas y Coia es el momento de controlarlo para que no se expanda. «Si no, mañana también me voy yo a la calle», apunta Víctor Fernández.

Si bien, en As Travesas la problemática ha coincidido con la clausura de los mercadillos, en otras zonas, como la del entorno de la plaza de abastos de O Calvario, la vienen sufriendo desde hace años sin que se haya logrado a acabar con la venta clandestina.

La presencia policial solo consigue disuadir al momento y una vez que los agentes se dan la vuelta, los vendedores ambulantes vuelven a ocupar su sitio.

Tanto el gerente de este mercado, Miguel Misa, como la representante del de Bouzas, Pilar Cambeiro, han solicitado en reiteradas ocasiones una ordenanza nueva sobre la venta ambulante y mayor control de su cumplimiento. Pretenden que la vigilancia se extienda a todo tipo de productos. Desde ropa a perfumería, pasando por calzado y alimentos. Estos últimos son precisamente los más delicados al requerir de un control sanitario, del que la mayoría de las veces carecen.

El Concello de Vigo está preparando en la actualidad una normativa genérica, al margen de la regulación de los mercadillos callejeros, para adaptarla a las circunstancias actuales. Su aprobación y entrada en vigor se está prolongando más tiempo del previsto debido al extenso ámbito de aplicación.