El PP coge aire para las gallegas en la ciudad que más le preocupa

En Marea cae a segunda fuerza en Vigo tras perder nueve mil votantes


Vigo / la voz

Quedan pocos meses para las elecciones autonómicas gallegas, previstas para octubre, y el PP se ha tomado un respiro que resulta vital en el contexto que vivía. Hace solo medio año España votó y entonces en Vigo se lanzó un mensaje claro: la ciudadanía quería cambio, y En Marea era la opción preferida. Seis meses antes, en las municipales, el mensaje también era claro: el PSOE arrasaba.

El recado que dejaron ayer las urnas lo cambia todo: En Marea se desinfla y el PSOE sigue condenado a la tercera plaza. A cambio, el PP se impone de nuevo en Vigo.

Es verdad que por un escaso margen, apenas 1.500 votos más que la coalición de Podemos con Esquerda Unida y Anova. Es el 31,18 % de los votos frente al 30,34 %. Es poco menos que nada, pero también es la primera vez que los populares ganan unas elecciones en Vigo desde la llegada de Elena Muñoz y que lo hacen en un escenario desfavorable: En Marea tiene tirón, el PSOE gobierna en el Ayuntamiento con la mayor mayoría absoluta de las ciudades españolas y con el peor resultado de la historia de los populares, los proyectos estrella de la Xunta han tenido una contestación fuerte en las calles y la voz del grupo municipal apenas se escucha.

En todo caso, los populares recuperan su histórica posición en las elecciones generales en Vigo. Solo las dos ocasiones en las que se presentó Rodríguez Zapatero (2004 y 2008) el PSOE quedó primero. Todas las demás, el PP fue primero. En Marea había roto el reinado popular en diciembre, pero las urnas demostraron que aquello fue flor de un día. En solo seis meses, pierde 9.000 votos.

El PSOE se queda como tercera fuerza política en la ciudad, el sitio al que le condenaron los electores ya en diciembre y del que no consigue remontar. El alcalde, de hecho, estuvo prácticamente ausente de la campaña electoral. Caballero no apoyó a Xaquín Fernández Leiceaga como candidato socialista a la Xunta y se ausentó de una campaña que, según los sondeos, pintaba para el PSOE peor de lo que resultó.

Ciudadanos se queda lejos del escaño con el que soñaba en Pontevedra, en parte producto de la lejanía de su discurso con los problemas reales de Galicia y en parte porque su presencia en Vigo ha sido poco menos que testimonial tanto en la campaña como en los últimos meses, al margen de una visita de Albert Rivera en la que solo habló Albert Rivera.

El Boque es caso aparte. Se quedó fuera del Concello en mayo del año pasado. Se quedó fuera del Congreso en diciembre. Y se ha quedado fuera, de nuevo, ahora. Los nacionalistas ya esperaban bajar en sufragios y que sus votos fuesen arrastrados por la Marea. Los 3.289 votos son una cifra ridícula en su historia. Solo en el lejano 1986 el Bloque obtuvo menos apoyos que ahora en unas parlamentarias. Anoche fue el único partido que ofreció una lectura en clave local: lamentó los resultados y advirtió que fue producto de un voto «en chave estatal» del electorado.

Análisis: La ciudad sigue escorada hacia la izquierda pese al triunfo popular

El PP puede presumir de haber recuperado el primer puesto en Vigo como fuerza más votada en las elecciones de ayer. Sin embargo, los resultados indican que la ciudad sigue escorada hacia la izquierda de una forma muy nítida. Frente a los 52.000 votos populares, la alianza de Podemos-En Marea-Anova-EU y el PSOE suman 90.000. Es una diferencia abrumadora, que los partidos deberán ahora analizar en clave autonómica.

PP. Sobre todo Feijoo es quien más motivos de preocupación sigue teniendo, en comparación con los resultados que alcanza el PP en las otras seis grandes ciudades de Galicia, donde gana con claridad frente al segundo. Ni recuperando o incorporando los 15.800 apoyos de ciudadanos se acercarían al bloque de izquierdas.

PSOE. Caballero ya advirtió en diciembre que no se podían hacer extrapolaciones, pero lo cierto es que es más fácil hacerlas con respecto a unas autonómicas. Los socialistas tienen varias cuestiones que resolver: siguen siendo la tercera fuerza en la ciudad y hay que ver cómo evoluciona la relación entre el alcalde y un candidato a la Xunta que no era su preferido.

Marea. La formación que no logró gobernar en la ciudad sufre un desgaste menor que en otras ciudades y menor que en el resto de la provincia. Sigue teniendo un caudal de votos importante en Vigo (50.000), donde ha repetido el sorpasso que no se dio a nivel nacional, y habrá que ver cómo lo manejan de cara a las autonómicas.

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