El Chuvi atrae a 100 estudiantes de Medicina y los médicos se vuelcan

Ya hay unos 200 colaboradores docentes y la Universidad contratará a 9 profesores


Vigo / la voz

La docencia de la Medicina ha cogido fuerza con la apertura del Hospital Álvaro Cunqueiro. Por un lado, la Facultad de Medicina de Santiago va a contratar a nueve profesores asociados, una demanda histórica de los médicos del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) para normalizar la docencia práctica de la carrera. Por otro, el próximo mes de septiembre habrá más alumnos que en los últimos años académicos. Hasta 102 han elegido cursar sexto en Vigo, cuando un año antes eran 59. Es el mayor número de estudiantes desde que toda la docencia práctica se concentró en el sexto curso.

El coordinador de la docencia del grado de Medicina en Vigo, José Ramón Fernández Lorenzo, explica que para Vigo había una cuota de 80 alumnos. Pero la Facultad de Medicina de Santiago pidió ayuda porque en este curso había más alumnos de lo que es habitual. De este modo, el complejo hizo un esfuerzo para coordinar la docencia y dejó venir a todos los estudiantes que lo solicitaron. En A Coruña también serán un centenar. «Es probable que el próximo año tengamos menos», matiza Lorenzo, que es profesor titular en Santiago de Pediatría el servicio que dirige en Vigo, «pero esto es muy bueno para el Chuvi», dice.

El gerente del área sanitaria, Félix Rubial, ve en el incremento «o atractivo que supón a apertura do Hospital Álvaro Cunqueiro», que ha hecho que más estudiantes se decanten por Vigo y, con ellos, se siembre la semilla de un futuro prometedor para la enseñanza universitaria en el complejo.

Para el gerente, esto pone a prueba al complejo. «Sexto é un curso clave, porque é o anterior ao MIR. Como di o decano, os estudantes de sexto son os R0», en referencia a que a los médicos residentes se les llama R1, R2 y hasta R5 en función del año que cursan. El razonamiento de Rubial se refiere a que el último curso de la carrera es fundamental en la formación y puede decantar que, una vez superado el examen del MIR, haya más jóvenes que escojan el hospital para formarse en su especialidad.

Tal y como está organizado el Grado de Medicina, todas la formación práctica se concentra en sexto. Los chavales se pasan los nueve meses del curso en el hospital. Esto les hace empezar a tomar contacto con el ambiente sanitario, con las guardias y con los residentes, que ya han terminado la carrera pero con los que comparten inquietudes generacionales.

Fernández Lorenzo subraya el compromiso de sus colegas de hospital. La docencia se articula en torno a los médicos. Hay cuatro grupos. Por un lado, ya hay doce profesores asociados, gracias a plazas que lograron hace años. Por otro, se contratará a otros nueve en el filo del comienzo del curso académico para que den clase. Después están el propio José Ramón Fernández Lorenzo, como profesor titular en Santiago, y el jefe de Microbiología, Benito Regueiro, que además es catedrático.

Y luego hay un cuarto grupo fundamental, que es el de los colaboradores docentes: doctores que echan una mano para formar a los estudiantes, con esa función reconocida pero sin cobrar nada. Estos últimos son en torno a 220 personas. La única ventaja objetiva que tienen es que ser colaborador docente computa en los baremos de plazas del Sergas. En los dos últimos años, el número se ha disparado, según explica Fernández Lorenzo, lo que demuestra la implicación de los profesionales con la formación. «En el futuro probablemente harán falta más profesores asociados», dice el pediatra.

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