«Ayudo a la gente que quiere cambiar»

La viguesa abandonó su profesión de economista para dedicarse de lleno a su vocación como asesora de moda, una labor que empieza en el armario del cliente


vigo / la voz

Aunque parece una actividad sin tradición, la profesión de personal shopper tiene ya más de 30 años. Nació en Nueva York en los años 80 para cubrir la necesidades de ejecutivas que no tenían tiempo para elegir su ropa pero necesitaban vestir de forma adecuada. En Vigo, Rosina Landó se dedica a ello desde hace cinco años, aunque abarca un ámbito geográfico amplio que incluye toda Galicia o la puede llevar a Madrid, Barcelona o Lisboa. Rosina nació en Hamburgo y vive en Vigo desde los 8 años. Dentro del catálogo de tareas hace rutas de shopping, talleres para empresas o para despedidas de soltera y asesora para bodas.

-¿Qué la llevó a enfocar su vida laboral hacia este sector?

-La moda y todo lo relacionado con la pasarela me gusta desde niña, sin embargo nunca pensé ser diseñadora porque no dibujo bien, pero me importaba mucho la imagen. Estudiando ya la carrera de Económicas descubrí que existía la profesión de personal shopper. Yo ya ejercía de ello sin saberlo. Es mi vocación. Pero terminé mis estudios, me dediqué a mi trabajo como economista, tuve clientes y también trabajé para otras empresas, y al cumplir 38 años y tener a mi hijo empecé a pensar que tenía que hacer algo más.

-¿Y qué hizo?

-Como siempre fui muy emprendedora, decidí prepararme para ello. Me fui a Madrid a hacer varios cursos especializados y sigo estudiando, porque en cualquier profesión hay que estar al día y en la moda, más. Desde entonces me dedico a ello a tiempo completo. Dejé la economía aparcada. Me aburría mucho con la contabilidad, aunque mi formación me sirve para llevar a cabo mi empresa, al fin y al cabo soy emprendedora y es importante saber de finanzas.

-¿Hay cancha en Vigo para una actividad tan poco común?

-Sí. Esta es una profesión bastante desconocida. El público, en general, cree que es solo para los famosos, pero tiene muchas otras vertientes. Yo me dirijo a un tipo de clientela muy normal. Mi trabajo consiste asesorar y dar la información necesaria relacionada con tu imagen, desde la ropa al perfume o hacer un equipaje, porque no todos sabemos de todo.

-¿Qué razones llevan a la gente a requerir sus servicios?

-Puede ser porque tu puesto de trabajo lo requiera, porque quieren un empleo nuevo, porque han cambiado de talla, porque su cuerpo ha cambiado con la edad, porque quieren disimular un defecto físico, porque no tienen tiempo, porque odian ir de compras, porque cambian de estado civil y se quieren reincorporar a la vida y verse más guapos... Hay mil razones. La belleza es interior pero tiene que salir hacia afuera y hay mucho problema de autoestima. Mis precios son asequibles porque trabajo con un tipo de persona en contacto con el día a día. Me dedico a esto porque quiero ayudar a la gente a hacer ese cambio. Si no, no podría. A veces me llaman para hacer un regalo a personas que lo necesitan. Me encanta lo que hago.

-¿Qué necesita saber del cliente?

-Hago un estudio personalizado previo. Es útil saber un poco de la persona, incluso ver su armario y qué se puede aprovechar.

-¿También ordena los armarios, como la gurú japonesa del orden?

-No, pero un personal shopper te ayuda a desprenderte de lo innecesario. Hay que hacer una lista de lo que nos hace falta y organizar las prendas que tenemos. Hay que empezar por ahí. No importa la cantidad, sino con qué combina. Yo siempre le digo al cliente: «Vamos primero de compras a tu armario». Ese espacio de la casa debe ser pequeño y preciso. Y debe ser tu amigo. Mi misión es que la persona salga de casa oliendo a éxito, eso quiere decir que cuando te veas al espejo antes de cruzar la puerta, no te cause preocupación, que viene a ser inseguridad.

-¿Cuánto tiempo necesita?

-La ruta de compras de cuatro horas suele ser suficiente. Para crear un fondo de armario se necesita el día entero. Tengo clientes que compran puntualmente y otros, cuatro veces al año, con el cambio de temporada.

-¿Para vestir bien hay que gastar mucho?

-En absoluto. Yo siempre les pregunto a mis clientes a quién admiran, qué marcas les gustan y qué presupuesto tienen, para ajustarme. Por llevar marcas no vas mejor si no sabes combinar lo que tienes. Hay que aprovechar las rebajas para comprar ciertas prendas.

-En esta profesión igual tiene más clientes hombres que mujeres, ¿no?

-Ellos se suelen dejan aconsejar más. Muchos, cuando se separan, se quedan sin asesora.

-¿Cómo se da a conocer?

-Tengo web, Facebook, Instagram, Twitter... Con más no puedo.

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