La Xunta está dispuesta a poner dinero para reforzar el bus a Peinador

El alcalde le pide a Santiago que «mande los fondos» para equipar la situación con Lavacolla


vigo / la voz

La Xunta esta dispuesta «a lo que haga falta» con tal de sacar del pozo el transporte público a Peinador. No obstante, establece diferencias con el caso de Santiago, donde ha creado una línea a su cargo por la que abona 340.000 euros al año. «El bus a Peinador es urbano y el de Lavacolla interurbano, y como no existía, la Xunta lo puso en marcha. En Vigo se trataría de potenciar el bus existente mediante un acuerdo con el Concello, que podría pasar por incrementar las frecuencias, el número de buses o incluso cambiar el tipo de autobús, pero es algo que tenemos que hablar con el gobierno municipal».

Una posición que choca con la posición municipal. «Habrá reunión... cuando sea, porque con la Xunta me lo sé yo todo, pero que manden el convenio ya», emplazó Caballero a la Xunta.  

   Lo que no explicó el alcalde son los motivos por los que se niega, o al menos dilata, la reunión con Mobilidade. Obviamente, es consciente que sin una negociación con la Xunta el tema seguirá bloqueado, pero mantiene su posición. Solo un porcentaje ridículo de los viajeros de Peinador utilizan el autobús para llegar o salir de la terminal. La cifra completa no se conoce, únicamente la de los usuarios del bus de bajada a la ciudad, pero aún así es constatable que en el mejor de los casos  no pasa del 7 % del total. 

Para remediar esta situación, la Xunta propuso el 25 de febrero al concejal David Regades mantener un encuentro «co obxectivo de fomentar o uso do transporte público», en línea con la reciente iniciativa puesta en marcha en Santiago. En la capital gallega existe ahora un autobús interurbano que comunica la ciudad con Lavacolla cada media hora. Su financiación, aparte del billete que abonan los viajeros, corre a cargo de la Xunta, que aporta 340.000 euros anuales. 

El precio del billete es de 3 euros (5,1 ida y vuelta) y el horario, amplio y competitivo: de seis de la mañana hasta la medianoche desde Santiago, y de siete de la mañana a una de la madrugada desde el aeropuerto.

Desde su puesta en marcha, el alcalde vigués ha reclamado a la Xunta una iniciativa similar en Vigo. Sin embargo, Caballero ha rechazado sentarse a hablar del tema con el Gobierno gallego. Por enésima vez, el regidor reclamó ayer «que ponga el dinero sobre la mesa, ya que el convenio no es importante. Que nos manden uno igual que a Santiago y donde ponga Lavacolla que lo cambien por Peinador».

Esta posición ha sido rechazada de plano por la Xunta. Un portavoz de la Consellería de Infraestruturas, de la que depende el área de Mobilidade, recordaba que pese a su esfuerzo no consiguen hablar con el gobierno municipal. «Se le ha enviado una carta y se concertó una reunión, que fue anulada por el concejal Regades cuando la directora xeral, Helena de Lucas, estaba llegando a Vigo. El escrito no se ha respondido y nosotros seguimos esperando con la misma voluntad», explican en Santiago.

77 pasajeros al día de bajada en enero en la única línea existente

Vitrasa no tiene datos de cuantos viajeros llegan a Peinador en la línea L9A, la única existente para desplazarse al aeropuerto. Suben y bajan por el camino, desde que sale en la plaza de la Industria, sigue por Policarpo Sanz, Urzaiz, Travesía de Vigo y avenida del Aeropuerto, un recorrido en el que emplea media hora. El descenso sí está controlado, y en el mes de enero fueron 77 pasajeros de media diaria, una cifra baja, pero que más que duplica los 32 del mismo mes del 2015, sin duda por el aumento de tráfico en Peinador. El resto de los meses osciló entre ambas cifras, con un pico en verano que llegó a 87 viajeros diarios en agosto.

Sábados y domingos el servicio es menor. Ambos días el bus sale de Policarpo Sanz, el sábado con 33 viajes en la jornada y solo 23 el domingo. A diario empieza a las 5,25 horas y concluye a las 22,26.

Aeropuerto y Área Metropolitana, asignaturas pendientes

Peinador está en evidente proceso de reflotación, independientemente de que el camino a recorrer es todavía largo. En cambio, llegar al aeropuerto o regresar desde allí a la ciudad en transporte público es una operación compleja. Salvo que se opte por tomar un taxi (22,27 euros) hay que estar a la caza del bus existente, la línea L9A. Obviamente, es un recorrido único que deja fuera a gran parte de la población. Salvo, claro, que una vez en la ciudad se transborde a otra línea. Supone alargar el viaje a casa por encima de lo que se ha tardado en avión desde Madrid, Barcelona o Bilbao, las tres líneas regulares de la terminal viguesa.

Por el camino han quedado propuestas tendentes a ampliar la oferta de líneas y conectar las estaciones de tren y de bus con el aeropuerto, algo básico en cualquier ciudad. El desdén con el que el gobierno local ignora las ofertas negociadoras de la Xunta recuerdan el conflicto del transporte metropolitano, que ha retrasado la implantación de este sistema de movilidad en la comarca de Vigo durante años y, una vez en marcha (abril del 2015) ha sido con Vigo fuera, lo que lo deja cojo.

En este asunto el gobierno local puso condiciones inasumibles para la Xunta, que por tanto no las aceptó. De hacerlo, hubiera dejado en el aire el funcionamiento del mismo servicio en A Coruña, Lugo, Ferrol y Santiago, donde lleva años. Pese a ello, es posible que en las próximas semanas se produzca el vuelco y Vigo se incorpore, aceptando ahora lo que en el 2015 (y en el 2014, en 2013 y antes) no era posible.

El cambio de criterio viene dado por motivos ajenos al transporte o porque Vigo se haya dado cuenta de la conveniencia de estar dentro. Por el contrario, se debe exclusivamente a que sin cumplir este requisito no hubiera salido adelante el Área Metropolitana. La Xunta lo sabe y ha puesto como condición que antes de aprobarla en el Parlamento, momento en el que su creación será ya inevitable, Vigo debe firman el convenio del transporte metropolitano. Es lo que se llama una negociación en la que los participantes desconfían del contrario.

Y es que, llegados a este punto, han desaparecido los obstáculos existentes relacionados con la elevada cantidad de dinero que Vigo iba a tener que pagar para financiar los viajes que se inicien en su término municipal, Sea como fuere, la integración de Vigo, si se produce, como parece, lanzará al espacio el transporte metropolitano ya que los usuarios de la comarca podrá acceder a los buses de Vitrasa como parte del precio total de un desplazamiento. Esto abaratará los viajes y eliminará coches privados de las calles de Vigo.

En esta línea, otra buena noticia para los usuarios de Peinador con destino al Ifevi es que ya no tiene que gastarse 22 euros para llegar a un recinto situado a unos cientos de metros. La pasarela construida por Fomento permite ir paseando en minutos y evitar ese impuesto revolucionario.

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