El Langui vigués se sale con la suya

La concesionaria informa que ayer funcionaban el 98 % de las rampas de su línea

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vigo / la voz

Carlos Álvarez Da Silva ya puede ir a clase en el instituto de Chapela sin necesidad de esperar horas en la parada de Teis mientras ve cómo pasan de largo autobuses con rampas estropeadas. Su queja pública, emulando a Langui, el artista discapacitado que logró cambiar la normativa de los autobuses de Madrid que le impedía viajar en silla de ruedas, ha tenido eco en el Concello.

El alcalde, Abel Caballero, se solidarizó ayer con este vigués de 33 años y recordó que ya obligó con anterioridad a Vitrasa que suprima las barreras arquitectónicas en todos sus vehículos. «Ya había dado instrucciones a la concesionaria y se las he vuelto a repetir hoy. La accesibilidad debe ser total en todas las paradas y todos los vehículos», expresó ayer en una de sus habituales comparecencias públicas. El regidor mostró su confianza en que este problema se iba a resolver de forma inmediata, ya que la empresa del transporte público debe tener las plataformas preparadas a demanda de cualquier discapacitado. .«Deben dar un servicio 10 sobre 10», expresó el alcalde.

El gobierno local se interesó por conocer la versión de Vitrasa sobre este asunto, por lo que tuvo conocimiento de que la empresa estuvo intentando contactar con esta persona desde hace unos días. El problema persistía, por lo que el afectado decidió hacer público su malestar al sentirse discriminado por su minusvalía. «Lo que yo quiero es que no haya necesidad de ninguna demanda pública por parte de nadie, este tipo de problemas deben resolverse según se plantea», manifestó ayer Abel Caballero.

A la pregunta de por qué Carlos Álvarez no fue atendido si las instrucciones del Concello eran contestar todas las peticiones, el alcalde respondió que a veces algunas cuestiones no se responden de forma inmediata. En Vigo no hay un ratio de paradas accesibles para personas discapacitadas. «Si en algún caso hay un problema con las rampas, debe estudiarse la forma de resolverlo», indicó. El acceso a los medios de transporte público no son los únicos problemas a los que se enfrentan las personas con movilidad reducida.

Barreras

Aceras demasiado estrechas u obstáculos en la vía pública constituyen en muchas ocasiones unas barreras que son insalvables. Si bien muchas calles del centro de la ciudad tienen rampas, todavía queda mucho por hacer, especialmente en la zona rural del municipio.

Otro de los problemas a los que se enfrentan personas que se encuentran en silla de ruedas es la imposibilidad de acceder a muchos comercios por carecer de accesos y no poder sortear escalones.

Colectivos como Cogami han puesto de manifiesto en muchas ocasiones la necesidad de diseñar unos entornos urbanos accesibles para todos e incluso ha brindado su experiencia a los organismos oficiales, bien en materia de asesoramiento a la hora de ejecutar obras públicas, o bien mediante la creación de planes de accesibilidad para corregir barreras arquitectónicas que limitan la calidad de vida.

Vitrasa afirma que 35 de los 121 autobuses de su flota tienen un sistema que reduce incidencias

Portavoces de Vitrasa manifestaron ayer que desde que recibieron la queja de Carlos Álvarez han tratado de ponerse en contacto con él llamando al número que le facilitó a un conductor para tratar de buscar una solución. Añaden que, a día de hoy, las rampas de los autobuses de la línea C3 están funcionando correctamente en un 98 %. El 90 % de la flota de Vigo está equipada con rampas adaptadas para personas con movilidad reducida.

El funcionamiento de estas rampas se revisa de forma exhaustiva durante el mantenimiento que se lleva a cabo todos los fines de semana. Afirman además que los últimos 35 autobuses incorporados a la flota desde el 2011 disponen de un sistema de rampas mejorado que reduce las incidencias «que é certo que se producen nos anteriores sistemas». Vitrasa dispone además de un servicio específico para las personas con movilidad reducida que funciona como un taxi a domicilio para atender las necesidades especiales. Siempre que la empresa tiene constancia de que un usuario con movilidad reducida el servicio de forma habitual, con los mismos horarios y recorrido, se dispone un vehículo para garantizar que pueda desplazarse en silla de ruedas. Cada vez que detecta un caso la empresa trata de buscar una solución.

«Lamento que haya tenido que hacer público mi problema para que lo solucionen»

Ángel Carlos Álvarez se congratulaba ayer de que por fin pueda acceder sin problemas a los autobuses de Vitrasa con su silla de ruedas motorizada pero, al mismo tiempo, lamentó que haya tenido que hacer pública su queja para que se le haya buscado una solución. «Es curioso que cuando una persona llama a los medios de comunicación para poner en vergüenza a una empresa privada, la cosa empieza a funcionar», declaró. Afirma que hasta entonces no fue así. «Tengo testigos de que cuando la prensa no estaba enterada de lo que me pasaba, las rampas no funcionaban, qué curioso que ahora funcionan cuando salgo en los periódicos y en la televisión», añadió. Sobre la respuesta del alcalde ordenando a la empresa que haga accesibles los autobuses a todos los usuarios, manifestó que «las palabras están muy bien, pero se las lleva el viento, quiero hechos, no me vale con palabras».

Carlos llegaba tarde a sus clases en el instituto de Chapela porque varios autobuses del servicio de transporte público no lo podían recoger al no tener operativas las rampas de acceso en silla de ruedas. Esta situación le obligaba a salir con una hora de antelación como mínimo de su casa en Teis para evitar tener que llegar tarde. Para regresar a su casa también debía dejar el aula con 45 minutos de antelación.

Sus compañeros se solidarizaron con su problema y el pasado lunes protagonizaron una concentración en la parada del autobús para reclamar a Vitrasa unos accesos adaptados en todos sus autobuses. Puede perder el curso por los continuos retrasos.

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