Una vía de entrada de la fauna ilegal en Europa

El Seprona combate el tráfico de animales pese a la falta de medios y a la inaplicación de los convenios internacionales


Vigo / La Voz

Nuestra amiga se llama Dendrobates, y es una simpática ranita chiquitina, de mirada tierna y unos encantadores vivos colores. Vamos, que dan ganas de darle un achcuchón, pero sería muy mala idea porque se apellida terribilis. Resulta que la ranita en cuestión es extremadamente venenosa, tanto que su veneno que le recubre la piel es capaz de traspasar nuestra epidermis con solo tocarla y nos puede llegar a matar. No lo hace por fastidiar. Ese veneno es su eficaz sistema de defensa para evitar que se la coman. La buena noticia es que nos lo advierte: para eso son sus llamativos colores.

Para nuestra tranquilidad sería imposible encontrarnos con semejante bicho paseando por Vigo pues vive en las selvas tropicales de América, al menos en teoría. En la práctica la cosa se complica. Pensarán ustedes que, con independencia de lo bonito que es el bicho, no es precisamente la mejor compañía para casa, tanto por una cuestión ética (sacar a un animal de su hábitat natural para condenarlo a una vida miserable en cautividad lejos de su entorno), como por una elemental cuestión de sentido común (recuerden, el bicho es muy venenoso).

El caso es que el pasado jueves el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil nos demostró otra vez que en estas cosas de la fauna exótica abundan las excepciones a la ética, el sentido común y de paso a la legalidad vigente. Precisamente en Vigo se localizaba un auténtico zoo clandestino de especies exóticas para su venta ilegal. Los animales localizados procedían de Portugal, y tiene explicación. Nuestros vecinos lusos mantienen una red comercial muy activa con los países que en su día fueron sus colonias de ultramar: Brasil, Cabo Verde, Guinea, Mozambique, Angola... De ahí son originarias la mayoría de estas especies. Si a ello le sumamos que las normativas sobre importaciones, y los medios y recursos destinados al control de entrada de fauna ilegal son menores que las nuestras, pues ya tenemos montada una de las principales vías de entrada de especies exóticas en Europa.

La cosa tiene más enjundia de lo que parece, pues el tráfico de especies exóticas es, tras armas y drogas, el tercer mayor mercado ilegal a nivel mundial. Para evitarlo existe un convenio internacional, el Cites, que intenta controlar este desmadre. Pero tiene más agujeros, si me disculpan la broma, que el artículo 144 de la ley del suelo. Uno de esos agujeros explica la paradoja de que los animales localizados sigan actualmente en custodia del propio traficante. Y es que el convenio, del que España forma parte, contempla que los estados miembros deben tener centros de acogida para estas especies cuyo destino final debería ser reintegrarlos con garantías de supervivencia a su medio natural en sus países de origen, cosa que no existe.

El incumplimiento del Cites fue la primera denuncia ambiental contra España en la UE. A punto de cumplirse 30 años seguimos igual, lo que representa un bonito indicador de la seriedad con la que nos tomamos estas cosas. En cualquier caso, es una excusa perfecta para felicitar al Seprona. Cuando en 1988 se creó el este departamento, el Gobierno no se cortó lo más mínimo en asignarles competencias inversamente proporcionales a los medios y recursos asignados para desarrollarlas, y el asunto no va a mejor. Al poco tiempo de empezar, el Seprona descubrió que eran precisamente las administraciones públicas las primeras infractoras de las normativas medioambientales. No se cortaron en denunciar a bocajarro y, claro, quizás en los respectivos gobiernos pensaron que la broma se les fue de las manos. Una anécdota ilustrativa: durante los primeros años del Seprona en la provincia, una de sus delegaciones no tenía ni máquina de escribir. Los informes y denuncias se escribían con una «confiscada» por un agente a su propio hijo.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Una vía de entrada de la fauna ilegal en Europa