Un vigués con obra en un museo japonés

Marugame Hirai compra una pieza a Jandro, el artista que hizo la escultura de Manuel Castro

Jandro posa con el boceto de la obra que le compró el museo Marugame Hirai de Japón.
Jandro posa con el boceto de la obra que le compró el museo Marugame Hirai de Japón.

vigo / la voz

El periscopio de la Fundición Nautilus revisa el horizonte en la rúa Caleira, 3. Allí, como si fuese una isla del pasado, la casa de Jandro _«aquí nací yo»_ contiene todo el imaginario de este escultor vigués. «Todo está documentado», afirma para referirse al encargo que le ha realizado un museo japonés. Se trata del Marugame Hirai, un museo situado en el cinturón de Tokio que está dedicado al arte español contemporáneo.

«Toshima Yamusaka, una especie de samurai de pelo blanco y Harley Davidson, vivía en Granada cuando yo llegué allí hace años; él me puso en contacto con el museo en el año 1997. Me dijeron que les encantaba mi obra, que iba muy bien representado por Toshima, pero que el precio... ¡Que era muy bajo! Esa es la anécdota», cuenta Jandro.

Aquel primer contacto fallido se retomó años después, durante una visita a Madrid, donde el escultor vigués funde sus obras. «Llamé al representante del museo en España y se acordaba de mi obra; ya ha sido aceptada», afirma Jandro. «Entonces, ¿habrá subido el precio de su obra?», pregunto. «Entre cien y ciento cincuenta mil euros, puedes ponerlo; nunca pensé que iba a cobrar tanto dinero por una escultura mía, vivo», aclara.

La pieza es una muchacha recostada en la orilla del mar, realizada en varios materiales. El boceto está siendo realizado en Vigo, pero la pieza final medirá cuatro metros y medio de altura por lo que será fundida y montada en Japón. El material es acero Cortin, que se oxida pero no se corrompe.

El humor permanente de Jandro le ha llevado a denominar la operación Japón ibérico. «¿Para cuándo se desencadenará la operación?», pregunto. «Cuando los cerezos florezcan», contesta el artista ya imbuido de la mística zen. Aclara que hay que resolver solo una cuestión técnica en la pieza, pero que ya solo depende de él la partida hacia el país del sol naciente.

«Brechas abiertas hay por muchos lados, a veces salen y otras no», explica Jandro para referirse a su trabajo. Señala que tiene obra en muchos países pero el que más le gusta es México. aunque reconoce que es muy peligroso. «En la Universidad de Guadalajara tengo dos esculturas y tengo pendiente de hacer otro proyecto», afirma, al tiempo que muestra un boceto muy primario aún. De su etapa en Granada, ha dejado una nave llena de obras, al igual que le ha pasado tras su paso temporal por Cangas.

La escultura de Príncipe

«Es la escultura más conocida de Vigo», dice Jandro para reivindicar otra de sus obras. Se refiere a la escultura dedicada a Manuel Castro, el popular vendedor de periódicos, situada en el final de la calle del Príncipe. «O meu pai levábame os domingos a comprar alí o periódico porque sabía que a min gustábame ver ao jicho, e cando tiven catorce ou quince anos, díxenlle ao meu pai que faría unha escultura de Castro en bronce», recuerda Jandro, tras apuntar que nadie le encargó aquel trabajo. Es más, le causó, y le sigue causando, más de un disgusto debido a diversas circunstancias.

El artista vigués cuenta que le pagó la obra el propietario de una agencia de publicidad, y que el alcalde Lois Pérez Castrillo decidió aparcarla. «No le gustó lo que ponía el periódico y tardaron ocho años en colocar la escultura, pero yo no quise cambiarlo porque llevaba un poema, por la parte de atrás, de Xela Arias y acababa de fallecer», dice Jandro. «Ella me había dicho que si le regalaba aquello la haría la mujer más feliz del mundo porque, decía, la escultura está en la calle pero la poesía.... Y yo le dije, la poesía está en el aire», recuerda Jandro, que ha nombrado a Manuel Castro patrón de los periodistas.

Fundición Nautilus. Jandro participó de efervescencia cultural viguesa de los ochenta junto a su amigo Xosé Guillermo. Fundaron la asociación cultural Fundición Nautilus.

Granada. Durante años, el artista vivió en Granada. Posteriormente, pasó a Cangas para volver a Vigo.

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