La cultura de Vigo que funciona gracias a ti

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Un 75 % de los proyectos de crowdfunding creados en la ciudad el año pasado triunfaron

31 ene 2016 . Actualizado a las 04:00 h.

El crowdfunding o micromecenazgo es una vía de financiación de proyectos que se articula a través de aportaciones económicas de particulares que los apoyan con una pequeña contraprestación económica. Las ideas se lanzan a través de las distintas plataformas creadas a tal efecto en Internet. La crisis y la reducción de ayudas para el sector benefició la popularización de este mecanismo que permite conseguir fondos de un modo original y compartido. Verkami es una de las plataformas más utilizadas en España, sobre todo para temas relacionados con la cultura, y en Vigo fue la elegida por más del 90 % de los promotores de proyectos. De la veintena que se puso en marcha, una amplia mayoría lo consiguieron.

La grabación de discos ha sido una de las peticiones más recurrentes y la media de presupuesto en las cuestaciones ronda los 2.000 euros. A través de este método salieron adelante discos como el primero del dúo Tremé, formado por su Garrido Pombo y Margarida Mariño, que lograron el respaldo de 56 mecenas. también se fraguó el álbum de debú del joven músico de 16 años Olivier Martín o los de los grupos Cool Funeral, Fallen Sentinel y Virandeira Folk. En el apartado discográfico, solo los Funky Monkeys no lograron el objetivo.

Pero no solo las formaciones noveles echan mano de este recurso. Músicos con carreras sólidas han experimentado la fórmula que pone a prueba el apoyo de sus seguidores de una forma muy directa. El año pasado lo hizo Pablo Novoa. El ex Golpes Bajos que ahora milita cada noche en la banda del late show de Buenafuente se sirvió de la plataforma My Major Company para la edición de Radio Pesquera, a dúo con el guitarrista Nono García. Su experiencia fue doblemente útil, ya que gracias a ella, su amigo Nicolás Pastoriza pudo moverse con más soltura a través de un sistema que tiene su intríngulis. «Es fácil, pero laborioso. Pablo ya sabía cómo va esto, así que me echó una mano porque él es muy organizado y yo, no tanto», reconoce.