«Hemos conseguido que trabajen 46 jóvenes con síndrome de Down»

La asociación que preside Fernando Molina busca 1,3 millones de euros para instalarse en el Casco Vello


vigo / la voz

En solo una década, a la asociación Down Vigo se le ha quedado pequeño el amplio local que ocupan en la trasera de las viviendas de Rivera Atienza. Allí ocupan 450 metros en los que se forman 167 chicos con discapacidad intelectual, pero precisan más.

-¿A qué se debe que el local ya no sea suficiente?

-Los chicos acuden a diario con el objetivo de mejorar su autonomía personal. Como no llegaba, alquilamos otro local cerca, que añadió 100 metros cuadrados más, pero aun así es insuficiente.

-¿Qué proyecto tienen entre manos?

-Estamos gestionando el traslado al Casco Vello. Creemos que será un cambio positivo. Los chicos acuden en su mayoría en transporte público, y la zona central de la ciudad está mejor comunicada.

-¿Tienen elegido el sitio?

-No solo está elegido sino que ya lo tenemos. Son 1.300 metros cuadrados en cuatro plantas de dos inmuebles junto al Registro de la Propiedad. Un lugar inmejorable.

-¿Cómo lo han conseguido?

-Mantuvimos contactos con la Xunta y surgió la oportunidad con la anterior delegada, que después confirmó el actual responsable autonómico, Ignacio López-Chaves. Hemos llegado a un acuerdo para que nos cedan estos edificios por 40 años por medio del Consorcio del Casco Vello de Vigo. Ahora falta conseguir los fondos para adaptarlos y amueblarlos. La cifra es elevada: 1,3 millones de euros. Un proyecto ambicioso, pero soy optimista, quizás el que más en la asociación.

-Es una cifra realmente elevada. ¿Tienen algún plan para conseguir los fondos?

-No tenemos otro remedio que hablar con las administraciones públicas y también conseguir ayudas de empresas privadas. Y en esas estamos.

-¿Qué calendario manejan?

-En tres o cuatro años la obra tiene que estar ejecutada. Ahora, a principios de año, vamos a encargar el proyecto. Cuando haya planos y una propuesta concreta pensamos que todo será más fácil. Después, obviamente, empezar.

-¿Tocaron ya alguna puerta?

-Estuvimos el otro día con el alcalde, pero el Concello carece de presupuesto para instalaciones de este tipo. No obstante, ofreció su apoyo para otras cuestiones y están dispuestos a avalar el proyecto. Pensamos también hablar con la Diputación y con la Xunta para conseguir el 80 % del total.

-¿Y el resto?

-El 20 % lo aportaremos los padres. Tenemos que coparticipar en el proyecto.

-Se supone que han echado cuentas...

-Somos 168 familias y los más interesados en colaborar para que salga adelante. Y tenemos la experiencia de como se construyó el centro actual.

-¿Fue dificultoso?

-Nos cedieron el local en el 2002 y estuvo listo tres años después. Hacer las obra costó 27 millones de pesetas (168.000 euros) y nuestro presupuesto anual entonces era de 42.000. Pero salimos adelante. Ahora manejamos un presupuesto de 700.000 euros, con lo que la diferencia con la inversión prevista es menor. Aún así, sabemos que nos va a costar.

-¿Tiene relevancia la formación que imparten en su centro a jóvenes con discapacidad intelectual?

-Grandísima y se entiende fácilmente con un solo dato. Gestionamos una bolsa de empleo y de los 80 que acuden con posibilidad de trabajar los están haciendo 46. Es un porcentaje elevado, aunque nos gustaría que fuera todavía mayor. Pero relevante si se tiene en cuenta que según las estadísticas solo lo hace el 2 % de las personas con discapacidad intelectual.

-Se ha olvidado de mencionar la crisis

-Evidente eso influye. Estamos en una situación de desempleo disparado y también lo notamos nosotros. Pese a ello conseguimos esta cifra de empleo en sectores como supermercados, limpieza, telefonistas o servicios administrativos.

-Es fácil imaginar que la gestión de la asociación les obliga a un gran esfuerzo personal.

-Es a lo que muchos dedicamos nuestro tiempo libre, pero obviamente precisa esfuerzo. En nuestro centro trabajan 30 personas, profesores en su mayoría, lo que da una idea de la complejidad de la actividad que tenemos entre manos.

-¿Estudian los chicos y jóvenes con Down?

-Acuden a la educación reglada, y cuando terminan acuden aquí a ciclos formativos cuyo objetivo es promover y facilitar su inserción laboral. También a que aprendan a cubrir sus necesidades básicas. Para ello también tenemos dos pisos donde residen. A lo mejor no pueden seguir una formación profesional o en la escuela ordinaria y aquí tenemos un programa adaptado.

-En contacto con empresas...

-Sí, gestionamos prácticas y conocemos el perfil que buscan mediante la formación adecuada. Es básico para ellos, para su autoestima, y es nuestro principal objetivo.

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