Más calidad que caridad

La tienda de Oxfam cumple 9 años en Vigo. La atienden 24 voluntarios por turnos y no vienen mal más

Begoña lleva 5 años como voluntaria y domingo, que fue encargado del súper de El Corte Inglés, es el veterano en Vigo.
Begoña lleva 5 años como voluntaria y domingo, que fue encargado del súper de El Corte Inglés, es el veterano en Vigo.

vigo / la voz

Descubrir que las mujeres de una cooperativa nicaragüense de café han conseguido poner a su nombre las tierras que trabajan es una buena noticia que es difícil que te cuenten en un supermercado ordinario. Pero sí es algo que te pueden contar en la tienda de Intermón Oxfam en Vigo, porque se saben la historia de lo que venden y cómo se produce. «Oxfam significa, en su origen, Oxford contra el hambre. Nace después de la segunda Guerra Mundial en la ciudad británica por iniciativa de un grupo de estudiantes y se fue extendiendo por todo el mundo», recuerda Begoña González, una de las voluntarias que una vez a la semana dedica media jornada a atender el local de Vigo. Con ella está Domingo Soto, veterano en las tareas colaborativas en la tienda que la oenegé abrió en Vigo hace 9 años en la calle Ecuador, que luego se trasladó al Casco Vello.

«El objetivo de Oxfam -añade ella-, es fomentar la creación de cooperativas de producción a lo largo del mundo. Si yo tuviera que resumir con una sola palabra qué significa comercio justo utilizaría esta: dignidad», asegura. Para obtener ese sello Fairtrade tienen que cumplir una serie de criterios que afectan tanto a la calidad del producto como a las condiciones laborales de los trabajadores. Entre ellos, que reciban un salario justo, en función, claro, del lugar en el que viven. «La acción es internacional, pero llega a lo local. Continuamente hay auditorías, y ojalá todas las empresas de aquí tuviesen tantos controles como las cooperativas de comercio justo en general, no solo las de Oxfam. Ganaríamos todos en salud» , apunta la colaboradora en relación a la prohibición de utilizar determinados productos químicos, y, en general, de cuidar la calidad desde que se cultiva algo hasta que llega al mostrador.

Begoña corrobora que la gente, en general, asocia el comercio justo, más que a la calidad, a la ayuda. En concreto, a países de África y América Latina. «Y la ayuda es relativa», matiza. «Ayudas a que produzcan más si nosotros consumimos más sus productos. Hace 6 años Oxfam aumentó por primera vez su capacidad de compra. Eso es muy buena noticia. Cuanto más producción pueda comprar a las cooperativas, mejor. Hay clientes que vienen aquí y te preguntan: ¿Del dinerito que yo me dejo aquí, cuanto le va a los pobrecitos? Y yo le tengo que decir la verdad: Nada. De este con el que me paga el chocolate, en concreto, nada, pero si Oxfam no hubiera comprado antes el chocolate, el chocolate no estaba aquí. Y si no se vende, las pérdidas las tiene que asumir Oxfam porque la oenegé compra producciones enteras a las cooperativas. Venderlo después es cosa nuestra», aclara.

En eso están ahora, de cara a la campaña navideña, para la que la oenegé, cuyo almacén central en España está en Paterna, desde donde distribuye a las tiendas de toda España, ha añadido productos como el turrón, que se elabora en Alicante, pero con chocolate y almendras procedentes del comercio justo y cestas de regalo con un poco de todo. Domingo sabe del tema, pues fue encargado del supermercado de el Corte Inglés y tras jubilarse, no ha dejado de ayudar en Oxfam. Es el primer colaborador que tuvieron en Vigo, el decano de los voluntarios, una figura que nunca sobra, ya que en este momento hay 24, los justos para hacer turnos de 4 cada día (dos por la mañana y dos por la tarde), de lunes a sábado. «Así que si alguien más se quiere comprometer, encantados», asegura. Los productos estrella de Oxfam son el cacao, el chocolate y el café, pero día a día van ampliando la gama. Fueron de los primeros que tuvieron quinoa, que también la venden en forma de pasta mezclada con trigo, una fase de procesado que se realiza en Italia, bulgur hecho por mujeres palestinas, salsas, arroces de Tailandia, café arábica cosechado a mano, azúcar de Paraguay e islas Mauricio, panela de Ecuador, galletas, zumos, cereales para el desayuno... «Este no es un lugar para hacer la compra diaria, es algo más. Es compra con conciencia, no solo por necesidad que tengas», resume.

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