La ruta Vigo-Barcelona se aleja del bajo coste tras la oferta inaugural

María Jesús Fuente Decimavilla
maría jesús fuente VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

La compañía operará por primera vez en Peinador a partir de enero del próximo año.
La compañía operará por primera vez en Peinador a partir de enero del próximo año. álvaro ballesteros

La mayoría de los billetes de Ryanair superan ya los cien euros. Los vuelos a Dublín para el próximo año llegan hasta los 230 en función de las fechas

08 nov 2015 . Actualizado a las 04:00 h.

El precio por volar de Vigo a Barcelona con la compañía de bajo coste Ryanair dista mucho de la oferta inicial de 19.99 euros que la compañía puso en marcha entre el 27 y 29 de octubre tras presentar su aterrizaje en Peinador con el apoyo del Concello.

En la actualidad un billete de ida y vuelta el 2 y 7 de enero del 2016, fechas en las que se pone en marcha la ruta, ronda los 90 euros. Si el viaje en los dos sentidos tiene lugar los días 24 y 27 de marzo se acerca a los 150 y si se compra para salir el 5 de agosto y volver el 12, la cifra supera los 176 euros. En algunos casos, como en las dos fechas de agosto, el coste es incluso superior al de la competencia nacional que opera esta ruta.

La compañía irlandesa ya advirtió que una vez finalizada la oferta primitiva, los precios fluctuarían en función de la demanda, como en el resto de los aeropuertos en los que presta servicio. Lo mismo sucede con las rutas internacionales que operarán a partir del próximo verano.

Volar de Vigo a Dublín el puente de las Letras Galegas puede costar 120 euros (ida y vuelta), mientras que a mediados de agosto supera los 142 y entre el 17 y 21 de mayo, 230. El precio inicial para esta ruta fue de 32,63 euros.

Viajar a Bolonia con la misma compañía puede salir sobre 120 euros en verano frente a los 27,53 que costaba con la promoción al iniciarse la venta de billetes en octubre. Esto no quiere decir que los precios de estas rutas comprobados a día de ayer no vuelvan a bajar en función de la venta.

Al margen de lo anterior, Ryanair anunció esta misma semana que para el primer trimestre del 2016 prevé bajar su tarifa media en un 4 %. La idea es compensar la rebaja con un incremento de pasajeros del 22 %.

La aerolínea cuenta con una subvención de 4,4 millones del Concello de Vigo tras ganar un concurso que le permitirá poner en marcha otros dos vuelos internacionales a Milán y Edimburgo en el 2017.

En los últimos días la firma Express Airways, que no dispone de ayuda del Concello, anunció su intención de poner en marcha una ruta entre Vigo y Núremberg y otra con Dusseldorf.

A las anteriores se suman las previstas por Air Nostrum para el próximo año a Londres, Roma y Bruselas. La primera de ellas ya funcionó este año durante la Semana Santa y en los meses de verano.

Los precios de las conexiones entre Vigo y Madrid vuelven a dispararse ante la escasa oferta

Volar de Vigo a Madrid puede llegar a costar más de 400 euros (ida y vuelta) y por menos de 200 resultará muy difícil hacerse con un billete. La escasa oferta de frecuencias a la capital española supone un grave problema no solo para el ciudadano de a pie, sino también para las agencias de viajes. En reiteradas ocasiones han lamentado esta situación, a la que contribuye el hecho de que tampoco exista AVE que le haga la competencia.

De hecho, los vuelos a Madrid son la gran asignatura pendiente de Peinador como conexión con otros aeropuertos nacionales y extranjeros. Sin embargo, desde que hace años se redujeron no ha habido forma de subsanar esta grave carencia.

Esta es precisamente una de las causas de la fuga de pasajeros del aeropuerto de Vigo al de Oporto. Recurrir al Prat para las conexiones con ciertos vuelos internacionales puede resultar más tiempo y más coste.

Las propias agencias derivan a los clientes por el Sá Carneiro para evitar el encarecimiento de los viajes al extranjero. Se da la circunstancia de vuelos entre Vigo y Madrid más costosos que desde la capital española a una ciudad europea, tal como advierten las agencias. Otras veces los vigueses optan por desplazarse a Madrid en autobús o en tren para desde allí partir en avión a su destino. En este caso las rutas acaban siendo interminables hasta el punto de triplicar el tiempo.