Cafés de campeonato

El joven de Nigrán se proclamó este año mejor barista de España. Peleó en Estados Unidos por el título internacional y aunque no ganó, no se rinde y se prepara en su local de Vigo para el próximo

Luis Blanco maneja la máquina de café de su local en Vigo, The Coffe Land, que es su primer negocio propio.
Luis Blanco maneja la máquina de café de su local en Vigo, The Coffe Land, que es su primer negocio propio.

vigo / la voz

Luis Blanco es sabio. Tras proclamarse ganador del Campeonato Nacional de Baristas acudió este año al certamen internacional que se celebraba en Seattle. No ganó, pero aprendió mucho. Y la principal lección le quedó muy clara. «Me falta mucho por aprender. El premio se lo llevó un australiano que llegó con 24 maletas de material. Tuve que ir allí para darme cuenta que, entre comillas, no sé hacer café». Efectivamente, hay que entrecomillar lo que el joven de 24 años declara, porque si él no sabe, los buenos cafeteros que viven en Vigo están perdidos.

Sin embargo, lejos de eso, lo que han encontrado es a un profesional preocupado por sacar lo mejor de sí mismo para dárselo a los demás servido en tazas. A principios de este año abrió, junto a un socio, su primer negocio, The Coffee Land (Serafín Avendaño, 8), con lo que ya saben dónde hallar excelencia. Luis estudió en la Escuela de Hostelería del centro de FP Manuel Antonio. Un día le tocó ir a un campeonato gallego de baristas y de esa forma descubrió su pasión. No solo hay que tenerla. Hay que mantenerla para cumplir jornadas laborales que no bajan de once horas, sin un día de descanso semanal. «Solo cerramos el martes por la tarde», indica. «A mí no me cuesta, porque me gusta, pero también es cierto que hay gente que no valora la dedicación que le pones. En la hostelería tradicional hay muy pocos profesionales especializados y muchos atrevidos con un dinero para invertir que abrían una cafetería sin tener ni idea de nada. Ahora, eso está empezando a cambiar, pero lentamente», advierte. A su local acuden clientes que se desplazan desde puntos alejados de la zona «y desde Tui o desde Cangas», asegura, parar disfrutar de una buena taza de café. Eso no es habitual.

Luis Blanco, que es de Nigrán aunque reside en Vigo, se preocupa no solo de cómo hacer un buen café. Son varios los factores que intervienen en el proceso. La cafetera, la persona que la maneja y la materia prima. Los tres elementos están bajo control. «La máquina que tenemos aquí es buena, aunque las hay alucinantes, de las que te pueden costar hasta 20.000 euros». Sin embargo, no le preocupa, porque sabe sacar a la suya el máximo partido: «Hay que saber controlar la temperatura, hay que mantenerla siempre muy limpia y echarle cafés frescos, recién tostados», enumera.

Arábica , siempre

Para el barista no es problema. En su bar no entra otra cosa que no sea la variedad Arábica. La calidad del Robusta es baja», asegura. Pero para él lo fundamental es la frescura. «Es como comprar el pan. Está mucho más rico si está fresco, por eso yo el café que tengo aquí -ya sea de Etiopía, de Colombia o de Panamá - tiene como mucho una o dos semanas desde su tueste», afirma.

Sobre los dibujos artísticos con los que se decoran las tazas opina que «tiene su importancia estética, pero lo fundamental es el sabor y saber lo que hay debajo de la espuma». También recomienda a los clientes que prueben los cafés sin echarles azúcar. «Cuando mejor es el café, menos lo necesita», advierte el experto, que se siente orgulloso de haber conseguido convencer a unos cuantos. «Cada vez recojo más tazas con los azucarillos sin abrir», se jacta.

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