Nuevos destinos, viejos problemas

Armando G. Alonso

VIGO CIUDAD

Gustavo rivas

Propuesta para Peinador del gerente del Centro de Formación Aeronáutica de Vigo 

13 sep 2015 . Actualizado a las 04:00 h.

Bien mirado, cualquier vigués debería sentirse orgulloso de ser un ciudadano privilegiado en el mapa de la Europa aeronáutica: dispone de un aeropuerto propio y, además, cuenta con otras dos instalaciones aeroportuarias de primer nivel en un radio de 100 kilómetros. El catálogo de destinos a su alcance es extraordinario: múltiples conexiones le permiten situarse en cualquier lugar del globo terráqueo en algo más de 24 horas. El pasajero vigués puede elegir entre cualquiera de las 29 compañías que operan en estos tres avanzados aeropuertos y vuelan directamente a más de 70 destinos. Se diría que describimos una Arcadia feliz aeroportuaria. ¿Se puede pedir más?

Tras este preámbulo, cabría concluir que los aeropuertos no deben ser materia de discusión diaria, por cuanto parece que el ciudadano está bien servido. Sorpresivamente no es así. Basta con ojear la prensa diaria para comprobar que Vigo vive inmerso en una obsesiva carrera cuya única meta es hacer crecer su aeropuerto por las vías de la generación artificial de destinos variopintos y el discurso tribal. En principio no parece que haya nada que objetar pero, cuando menos, resulta curioso.

El Ayuntamiento ha redactado un concurso en el que se mezclan destinos no operables por algunas compañías con otros que no se ajustan a las capacidades de