Una estrella llamada Pablo Iglesias

El líder de Podemos puso ayer el cartel de completo en el auditorio Mar de Vigo


vigo / la voz

Una hora antes de iniciarse la actuación, el entorno del auditorio Mar de Vigo aparecía ayer bordeado por una cadena humana que muchas estrellas del rock querrían para sí. Sin embargo, ni se trataba de un concierto de Bruce Springsteen, ni de la cola para ver a Pablo Alborán. Se trataba simplemente del primer mitin en Vigo del líder de Podemos.

No solo llenó el recinto, sino que en su entrada con casi media hora de retraso fue recibido con una ovación del público, puesto en pie para la ocasión al grito de: «¡Pablo, ahora o nunca!».

La puesta en escena incluía un sofá blanco en el que descansaban los oradores mientras esperaban turno para acercarse al atril. Este aparecía decorado con un letrero en el que rezaba: «La ruta del cambio». Detrás, en una especie de biombo, aparecía el eslogan: «A nosa patria é a xente».

Entre el público, numerosos colectivos sociales y reivindicativos, como los responsables de Os Ninguéns, el comité de Povisa o los enfermos de hepatitis C. También se dejaron ver miembros de diferentes formaciones políticas y plataformas, como el BNG, Xuntos, Red, UPyD y dicen que también de Esquerda Unida.

La diferencia con un concierto de rock se advertía en los gritos. En lugar de «otra, otra», el público coreaba: «Sí podemos; sí podemos».

El retraso obligó a Pablo Iglesias a suspender un encuentro previo con los medios de comunicación y a dejarlo para el final. La reunión se saldó en diez minutos bajo la condición de que fuera off the record. Lo que no explicó Iglesias es si el secreto habrá que guardarlo hasta la tumba o si se podrá contar a familiares y amigos.

«No nos tienen miedo a nosotros, sino a vosotros. Las elecciones no las vamos a ganar en los mítines, ni siquiera en la tele; las vamos a ganar en la cola del paro, en el café, con la familia. Hay millones de personas anónimas que señalan el cambio», apuntó. Alentó a responder con una sonrisa cada vez que otros partidos mientan, difamen y apelen al miedo.

Pablo Iglesias abandonó el auditorio raudo «porque perdía el avión», dejando a sus fans desolados, por no poder hacerse una foto con su ídolo, como si se tratara de Sergio Ramos. «Ya se fue», «por dónde ha salido», preguntaban en el vestíbulo desilusionados.

Arropado

El líder de Podemos estuvo en todo momento arropado por el secretario xeral de Vigo, José Manuel Prieto, la secretaria de coordinación de áreas, Irene Montero, el secretario xeral de Galicia, Breogán Riobóo, y la secretaria política de Podemos Vigo, Carmen Santos. Esta última pronunció un enfervorizado discurso en el que no faltaron alusiones directas a la ciudad: «No puedo soportar ver a la gente coger comida de los contenedores, aunque las aceras estén bonitas». Tampoco faltaron alusiones a la fuga de talentos, a los recortes en educación, a la privatización de la sanidad y a la «ley mordaza».

Las alusiones al pueblo y al gobierno griego fueron constantes, al destacar el hecho de que haya plantado cara y no se haya arrugado ante las imposiciones.

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