El vigués que se vacuna para viajar lo hace más por trabajo que por ocio

Comienza un leve repunte de las personas del área de Vigo que acuden al Chuvi para inmunizarse tras la drástica caída del último lustro


Vigo / la voz

El viajero del área de Vigo que se vacuna antes de viajar a determinados países con riesgo de contraer enfermedades ha cambiado, según constata el Chuvi. «Hemos detectado un cambio en el perfil. De ser por viajes de placer ha pasado a ser por emigración. Ha venido a la consulta gente cualificada que se iba a trabajar fuera, a países como Brasil o a otros de África o Asia», explica la jefa de Medicina Preventiva del Xeral, Margarita Cueto. También detecta en lo que va de año un leve repunte de la gente que acude a los hospitales públicos de Vigo tras la drástica caída experimentada desde el 2009. Los 1.488 viajeros que acudieron ese año al Chuvi a vacunarse se quedaron en el 2014 en 829, coincidiendo con la crisis económica y el menor número de salidas a ese tipo de países.

Las vacunas más demandadas son la de hepatitis A (en torno a 520 viajeros) y la de fiebre tifoidea (299), ambas relacionadas con enfermedades transmitidas por vía oral, sobre todo a través de comida y bebida. Le sigue en tercer puesto la de fiebre amarilla, de la que se vacunaron 147 personas, y la polio inactivada. Pese a que esta última es una enfermedad erradicada por la Organización Mundial de la Salud, aún quedan países en los que por diversos motivos existe transmisión. Es el caso de Pakistán, Afganistán o algunos de África como Nigeria y Somalia.

Cuando no existe vacuna, como sucede con la malaria, se suministran tratamientos profilácticos. A lo largo del 2014 el Chuvi se lo administró a 350 pacientes del área sanitaria.

La necesidad de inmunizarse no solo depende del país, sino de la zona que se visite. «Tenemos un sistema de alerta del Ministerio cada dos o tres días que nos informa de los brotes y se comunica al viajero», apunta Cueto.

Hace hincapié en la necesidad de solicitar la consulta con dos meses de antelación, teniendo en cuenta que todas las vacunas deben ponerse diez o quince días antes de viajar. De lo contrario, pueden no servir de nada.

Además del hospital Xeral y del Meixoeiro (ambos del Chuvi), donde existe este servicio desde el 2007, también se siguen suministrando en la sede de Sanidad Exterior, situada en el edificio de la estación marítima de Vigo.

En el futuro es posible que este servicio pase unificado al nuevo hospital Álvaro Cunqueiro, en Beade, igual que sucede en otras áreas, que ya tienen previsto su traslado.

.«Hay que poner mucha atención a los viajes familiares de los inmigrantes»

El tipo de viaje es sumamente importante a la hora de tomar la decisión de vacunarse. Los de cooperación son considerados de riesgo alto, por lo que se vacuna de casi todo. «Hay que poner mucha atención a los viajes familiares que hacen los inmigrantes que residen en el área de Vigo. Cada vez vienen más a consultarnos», destaca la doctora Cueto, quien añade que a veces les resulta extraño ponerse vacunas para ir al sitio en el que nacieron. Los viajes no organizados suelen tener bastante riesgo. En el polo opuesto están los organizados, en general muy seguros, de ahí que requieran pocas vacunas y profilaxis. Los hoteles suelen tener aire acondicionado y resulta más fácil librarse de la malaria, tal como detecta la responsable de Medicina Preventiva del Xeral. Algo similar ocurre con los de negocios, poco problemáticos, aunque requieran vacunas dependiendo de adonde se viaje.

Cueto advierte que no todas las vacunas son aplicables a todas las personas, sino que hay que tener en cuenta aspectos como la edad y si tienen alguna patología.

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