«Hay drones mosca que se colocan en el hombro y espían a la gente»

Ramiro Álvarez ha logrado que la Universidad de Vigo sea la primera de España autorizada a trabajar con unos aparatos que ya se pueden comprar hasta en El Corte Inglés


vigo / la voz

Logró que la Universidad de Vigo sea la primera de España con autorización para trabajar con drones. Desde entonces, raro es el día que alguna institución académica no se dirige a Ramiro Álvarez para preguntarle cómo lo hizo. El investigador está al frente del equipo de Detección Remota del Cacti (Centro de Apoyo Científico-Tecnológico a la Investigación).

-¿Todos los drones son como el que hirió a Enrique Iglesias?

-Mucha gente se cree que todos son como ese, con patas, pero no. Dron es toda aeronave que está en el aire. Un globo de helio es un dron. No hay diferencia entre un avión de Iberia y un dron. Tienen que pasar los mismos controles.

-¿Qué condiciones debe cumplir?

-Tiene que desarrollar trabajos aéreos. Si no los realiza, no lo es y, por tanto, no está sujeto a leyes. Si es solo para ocio es simplemente un aeromodelo, no se necesita ni título ni nada para pilotarlo. El de Enrique Iglesias, si filma conciertos, tiene una actividad comercial.

-¿Puede sobrevolar la población?

-Está prohibido volar sobre grupos de población. Tiene que ser en lugares desolados. Si voy a las Cíes, tienen que cerrarlas a los barcos. No puedo volar sobre 3.000 personas. Te pueden denunciar. Y hay que pedir permiso en el sitio al que vas. Si voy a volar sobre un viñedo de O Rosal y el dueño no quiere, no puedo hacerlo. Y si es un espacio público, tiene que autorizarlo la administración competente. Además, es obligatorio tener un seguro, que es muy duro.

-¿Hasta qué altura puede volar?

-Hasta 120 metros de altura y 500 de distancia del piloto. Si no lo ves, AESA (la Agencia Estatal de Seguridad Aérea) no te permite volar. Yo tengo un permiso para hacerlo fuera de la línea de visión y tuve que hacer un curso especial. En España no se lo han concedido a nadie. La única que ha volado es una empresa, pero en zona privada.

-¿Todo el mundo lo registra?

-No. Hay un mogollón de gente que tiene drones y no los declara. Otros pardillos, como yo, sí lo hacemos.

-Si sufre un accidente como el del Airbus de Sevilla, ¿se investiga?

-Sí. Llegarían inspectores, se seguiría un protocolo y se investigaría si hubo fallo de fabricación. También los pilotos tienen que hacerse revisiones. Cuando pasas de cierta edad, todos los años.

-¿Qué aplicaciones tiene?

-Las mismas que tenían antiguamente el resto de las aeronaves. Lo único que cambia es el tamaño y que no llevan piloto. Un helicóptero ya hacia fotos aéreas, transportaba cargas, apagaba incendios... En el dron la foto la hace una cámara que lleva incorporada, en lugar de ir un fotógrafo. Hay multinacionales, como Amazon, que lo plantean para nuevas aplicaciones. También se usa como valija diplomática, para llevar cartas importantes lacradas. Los hay de juguete, otros que permiten hacer fotos a viñedos o ver una urbanización de chalés. Incluso de largo alcance, que llevan hasta paneles solares y dan la vuelta al mundo.

-¿Pueden espiar?

-Hay drones mosca muy ligeros, como insectos, que se colocan en el hombro y sirven para espiar a la gente, graban y hacen fotografías. Luego están los swarming o enjambres, que permiten ahorrar tiempo porque son varios que se pueden controlar con una misma emisora. Por ejemplo, para ver un viñedo de O Rosal utilizando solo un dron tendría que volar bastante tiempo y se le podría acabar la batería. De esta otra forma se tardaría cinco veces menos.

-Y en la Universidad de Vigo, ¿para qué se usa?

-En el campus de Ourense es muy útil en Arqueología, para hacer fotos de los castros. Hace modelos en tres dimensiones. En Pontevedra, en Forestales, para estudiar la vegetación, posibles enfermedades... Y en Vigo, en Geociencias Marinas, para el estudio de playas como Rodas, ver mejillones, caramujos... Se hace una especie de mosaico con todas las fotos. Si al dron le pones una cámara térmica, ves incluso las fugas que puede haber en un edificio. También permite observar el estado exacto de un tejado para arreglarlo.

-¿Dónde se puede comprar?

-En cualquier sitio, hasta en El Corte Inglés. Es como si pides un método para adelgazar.

-¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de comprarlo?

-Unos se guían por lo que compró el vecino. Otros eligen el más caro. Los becarios dicen: «Me lo hago yo». Como si fuese un ordenador.

-¿Cuánto cuesta?

-Desde 90 euros uno de juguete hasta millones de euros. De 400 son juguetes que están diez minutos en el aire. Por 1.500 permite hacer trabajos periodísticos, de urbanismo, incendios, espectáculos. El de la Universidad vale 5.000. Es barato, porque las empresas de topografía se compran de 70.000. Luego lo pintan, lo revisten de fibra y carbono... Es como si te compras un Lacoste. Te puede costar setenta y también un euro. Pagas la marca. Hay que tener cuidado. No se tiene que gastar mucho. El autónomo se lo compra por Internet en China, es más barato. El tema es ir directamente a la fuente. No es igual de primera que de cuarta mano.

-Y solicitar el servicio, ¿resulta muy caro?

-Hay un usuario tipo A de la propia Universidad al que se lo haces casi gratis. Otras universidades se incluyen en el tipo B y se les cobra algo más. Para las empresas hay tarifas diferentes. Por poner un ejemplo, 70 euros por hora.

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