Siete familias destrozadas por el AVE

Vecinos de Teis sufrieron la expropiación de sus casas. Tras obligarles a dejarlas, el trazado del tren cambió y ahora permanecen abandonadas a su suerte u okupadas


vigo / la voz

No es oro todo lo que reluce ni solo prosperidad a la hora de hablar del AVE. La construcción de la alta velocidad en Vigo deja en la ruina varias casas de Teis que primero fueron expropiadas y, tras cambiar el trazado, se mantuvieron en pie. Sus propietarios fueron obligados a dejarlas y en la actualidad son pasto de la maleza y de las ratas, cuando no, refugio de okupas.

La ruina inmobiliaria ha llegado también a las siete familias a las que todas las administraciones dieron la espalda, desde el Ministerio de Fomento hasta el Concello. Siete años después del inicio del proceso, no hay hogar en el que no se haya registrado una defunción, un problema de salud o un divorcio. Los afectados lo achacan a las secuelas de la experiencia vivida. Nadie quiere volver al antiguo hogar, ni siquiera para retratarse.

Excepto en un caso, en el que aún no habían comprado piso nuevo y pudieron volver al anterior antes de su deterioro, el resto se fue a vivir a otras zonas.

Todo empezó con la expropiación de sus viviendas y fincas por parte de Fomento por las que supuestamente iba a pasar la alta velocidad. Con tal motivo el Ministerio hizo un depósito inicial para indemnizar a las familias, con el que estas nunca estuvieron de acuerdo. A la mayoría le sirvió para afrontar los gastos iniciales de la adquisición de otra vivienda con una hipoteca, tras recibir la orden de desalojo.

Cuando ya habían hecho el traslado, en el 2008, se anuncian cambios en el trazado, con la aprobación del nuevo proyecto un año después tras el acuerdo logrado entre Concello y Fomento. En teoría, este acuerdo permitía al Ministerio dar a elegir a los afectados entre la reversión de sus terrenos o el pago íntegro de la indemnización. Sin embargo, el coordinador de la plataforma de afectados, Manuel Sotelino, asegura que la oferta de reversión de las propiedades se hizo verbalmente y nunca por escrito. Además, ya habían adquirido otras casas al verse obligados a dejar las anteriores. Volver a estas últimas suponía una nueva inversión debido a su mal estado. Pese a ello, el Concello les reclamó el pago de los impuestos municipales y Fomento se negó a pagar más por las expropiaciones.

Los afectados denunciaron el caso por la vía contencioso-administrativa, lo que supuso un esfuerzo presupuestario. Aunque todos estaban en una situación similar, la Audiencia Nacional solo le dio la razón al coordinador de la plataforma Manuel Sotelino. El Tribunal declaró su derecho a que continuase el expediente expropiatorio en el que se declara la ocupación de la finca afectada por el proyecto. Pedía, además, que se remitiese el expediente de justiprecio al Jurado Provincial de Expropiación. El resultado fueron 2.200 euros a mayores, que se suman a los 150.000 recibidos por una casa de dos plantas de 186 metros cuadrados y una finca de 600, tasadas en más de 300.000 euros. «En la actualidad aún estoy pendiente de que me abonen los intereses de demora», comenta Sotelino. El resto de la familias de Teis, a las que se indemnizó con una cifra inferior, se quedaron con la cantidad inicial, considerada por Fomento adecuada.

El caso más flagrante fue el de Silvia Fernández, a quien el Ministerio le quitó su primer hogar y el banco la desahució de la segunda vivienda. «Esto ha sido una estafa en toda regla, pero tiro la toalla, no puedo más», comentaba antes de abandonar el país para olvidar la pesadilla, que afectó a su entorno familiar.

«No quiero saber más del tema; muchos se han quedado en el camino»

Manuel Sotelino se fue abatido de Teis, tras enfrentarse a las administraciones. En más de una ocasión les hicieron concebir ilusiones, como cuando el concejal Carlos López Font les aseguró que en quince días los afectados recibirían una comunicación de Fomento para que eligiesen entre una indemnización o la reversión de sus casas o fincas. También se comprometía a adecentarles las fincas abandonadas. Tal aspecto no llegó a producirse y se mantuvo la misma indemnización.

«No quiero saber más del tema; muchos se han quedado en el camino porque afectó a la salud. Según los abogados, el proceso finalizó», comenta Sotelino, quien lamenta que les hayan dejado tirados.

Al margen de los hechos en sí, una de las cosas que más han indignado, tanto a Sotelino como al resto de los afectados, es lo que consideran una tomadura de pelo de las administraciones. Mientras que en el Concello el alcalde Abel Caballero les decía que las expropiaciones estaban paralizadas, la ministra de Fomento, en aquel momento Magdalena Álvarez, aclaraba que seguían adelante.

Un ejemplo de veto a hablar en el pleno

La intervención de los vecinos de Teis en el pleno de la corporación de Vigo, algo que está contemplado en el reglamento, fue vetada en su día por el gobierno municipal. Se trata tan solo de un caso más como el de la Federación Vecinal o el del colectivo Imán para hablar de Sereos. Pese a acordarse previamente su presencia por los tres grupos de la corporación, este punto no aparecía en el orden del día. Tanto el BNG como el PP amenazaron a Caballero con no asistir a la sesión si no permitía que se pronunciaran los afectados por las expropiaciones del AVE. Finalmente el alcalde rectificó y accedió a introducir en el orden del día su intervención. Los vecinos recibieron una llamada de inmediato para notificarles el cambio.

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