La factoría Alfageme tiene el menor grado de protección que otorga el Plan Xeral

El edificio del arquitecto Gómez Román, que se subastará en mayo, solo tiene garantizada la pervivencia de su fachada 

Alfageme es de los últimos ejemplos de arquitectura industrial histórica que se conservan en Vigo.
Alfageme es de los últimos ejemplos de arquitectura industrial histórica que se conservan en Vigo.

vigo / la voz

La fábrica de conservas Alfageme tiene el nivel de protección más bajo de cuantos aplica el Plan Xeral de Ordenación Municipal a los bienes culturales catalogados en la ciudad de Vigo. Este elemento singular de la arquitectura industrial viguesa, proyectado por Manuel Gómez Román en 1928, tiene una protección denominada ambiental, con menores garantías a las que otorgan las categorías integral y estructural.

En el PXOM se describe el alcance de esta figura, al tiempo que se indican los elementos a conservar, las obras prohibidas y las permitidas. La disposición de los huecos de la fachada es la única acción vedada que obliga a los propietarios. Naturalmente, se le permite a estos realizar obras de restauración y reparación de elementos deteriorados, pero también se les autoriza a realizar obras de reestructuración y de ampliación. Estas ampliaciones no implican aumentos de altura y no suponen el aumento de ocupación en planta. La ficha del catálogo de bienes señala que esta histórica factoría está ubicada sobre suelo urbano consolidado, sin embargo, en una nueva ordenación detallada en el ámbito Alfageme se indica que «ha de ser abordado como solo urbano non consolidado».

En el propio Plan Xeral de Ordenación Municipal se proponía la creación de un museo de la conserva en la «parte primitiva da edificación que acobilla a factoría de Alfageme».

El futuro de este edificio está relacionada con su próxima subasta el 7 de mayo dentro de la fase de liquidación de la conservera viguesa. Los posibles nuevos usos determinarán la entrada de personas en la subasta.

En Vigo, ni si quiera los elementos arquitectónicos declarados Ben de Interese Cultural tienen garantizada la supervivencia, por lo menos con entereza. El caso más paradigmático es la antigua estación de ferrocarril concluida en 1878. Aquel edificio fue desmontado cuando se realizó la anterior terminal de ferrocarril y, en la actualidad, se hallan todas las piedras en la estación de trenes de Redondela, sin que nadie sepa exactamente qué se hará con ella. Por otro lado, el traslado de edificios es una práctica habitual en Vigo, ya que ha sido aplicada anteriormente con el Colegio Alemán y con el chalé Agarimo.

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