Alistamiento general en Vigo

Los vigueses de 16 a 40 años se preparan en marzo de 1810 para ser llamados por el ejército

El Cuarto Ejército español (de Galicia) venció a Soult en San Marcial, batalla imaginada en la ilustración superior por Ferrer-Dalmau.
El Cuarto Ejército español (de Galicia) venció a Soult en San Marcial, batalla imaginada en la ilustración superior por Ferrer-Dalmau.

vigo / la voz

Antonio Rodríguez de Soto, soltero, de 29 años de edad y cinco pies y dos pulgadas de altura fue uno de los vigueses que en marzo de 1810 fue alistado en el Ayuntamiento de Vigo a la espera de que se asignara el cupo de soldados a cada una de las provincias españolas para hacer frente a las tropas napoleónicas.

La corporación presidida por Francisco Javier Vázquez Varela cumplía así la orden de la Junta Superior del Reino destinada a realizar un alistamiento general entre los hombres con edades comprendida entre los 16 y los 40 años. Tras aquella orden, los alcaldes de barrio y los mayordomos de los gremios les tocó hacer recuento de aspirantes a portar uniforme.

La Junta Superior había establecido seis clases, atendiendo a las circunstancias personales. En la primera se incluía a los solteros, viudos sin hijos y recién casado. Los novicios, clérigos jóvenes y tonsurados con asignación a la iglesia no eran excluidos de este llamamiento. Cuarenta seis individuos fueron inscritos en esta primera clase en Vigo y en Santiago de Vigo. Entre estos se encuentra algún nombre ilustre en el futuro económico de la ya ciudad, como son los casos de los hermanos Zenón y Agustín Curbera y Pasqual, hijos del primer Curbera instalado en Vigo.

La segunda clase estaba conformada por abogados, médicos, boticarios, religiosos y otros cargos de la Administración Real. En ella quedaron inscritos quince vigueses, entre quienes se encontraban nueve frailes del convento franciscano de Santa Marta. Hay también dos sanitarios del Ejército de la Izquierda, que había estado un año antes bajo el mando del Marqués de la Romana.

Los cabeza de familia solteros, los hijos únicos de viuda, de padre «absolutamente pobres» o padres sexagenarios fueron encuadrados en la clase tercera, que recogió treinta y nueve personas en Vigo, como fue el caso de José María Feita, «natural de Cesantes, practicante del Hospital Militar de esta plaza; hijo único de padre sexagenario».

Una cuarta clase englobaba a los retirados o cumplidos con buena licencia del ejército y aquellas personas que tuviesen tres hermanos en situación militar, entre otros. Treinta fueron los vigueses alistados en este concepto, personas como Francisco Yépez, de 34 años y con un pasado militar, o Carlos Higueras que «tiene hombre puesto en su lugar». Esta posibilidad fue regulada por las Cortes de Cádiz a través de un decreto del 9 de noviembre de ese mismo año. Se argumentaba la necesidad de obtener dinero para el vestuario y el sustento del ejército. Por ello se establecía la cantidad de 15.000 reales en efectivo, que valían para estar exento durante tres años. Claro que no podrían ser eximidos del servicio militar más del 30 por mil, «debiendo ser preferidos los que primero acudan y entreguen el dinero, en caso de exceder el número de treinta los que lo soliciten».

Salvad al soldado Ryan

La más numerosa de las clases alistadas aquel mes de marzo de 1810 fue la compuesta por casados sin hijos que fuesen oficiales menestrales, casados con hijos o viudas a mantener, maestros facultativos, catedráticos o personas con más de cinco hermanos en el ejército, algo parecido a lo reflejado en la película de Steven Spielberg Salvad al soldado Ryan. Aparecen en este listado vigueses que son comerciantes al por mayor, como Manuel de Táboas; oficiales de Rentas, como Manuel Pereira; y el «maestro de primeras letras» Pelayo Rubido.

Finalmente, la clasificación establecía un sexto grupo para inscribir a todos los casados con más de dos hijos. Cuarenta y nueve fueron las personas alistadas, entre las que se encontraba «el señor don Francisco Julián Pérez, cirujano médico de esta ciudad, casado, con seis hijos menos, hedad 34 años, talla cinco pies y una pulgada».

La primera criba dejó a disposición de la junta de armamento y defensa de Tui a 211 personas, las que sobrepasaban los cinco pies de altura mínimo exigido, aproximadamente un metro y cuarenta centímetros. Las Cortes de Cádiz rebajaron media pulgada en noviembre de 1810 «con el objeto de que no entren en el servicio de armas hombres casados, quedando en los pueblos solteros por no llegar a la establecida».

A partir de mayo, quedaban a disposición de la llamada del ejército doscientas once personas que, al igual que ocurriría mientras duró el servicio militar obligatorio, alegaron causas para evitar la llamada, algunos con motivos de fuerza mayor, como Juan Benito Martí «arrestado en el castillo de A Laxe» o Agustín Morsolina, «preso por un pequeño robo».

Finalmente, la Junta de Armamento y Defensa convoca el 12 de mayo en Tui a diecisiete vigueses, que, salvo Agustín Curbera, se pondrán a disposición de las autoridades para cuando se cumpla el decreto de 15 de noviembre de 1810 para aumentar el ejército con 80.000 nuevos soldados.

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