La policía pilla a un traductor que filtraba datos de esclavas sexuales a una red de proxenetas

La Fiscalía anima a los estudiantes de Traducción a preguntar a extranjeras para descubrir si son explotadas

La fiscala jefa y el inspector de Extranjería intervinieron ayer en una charla sobre trata.
La fiscala jefa y el inspector de Extranjería intervinieron ayer en una charla sobre trata.

vigo / la voz

El inspector de la brigada de Extranjería (Ucrif) de la comisaría de Vigo Roberto Rodríguez reveló ayer que sus agentes descubrieron a un intérprete que traducía las declaraciones de esclavas sexuales explotadas por un grupo de proxenetas y que luego filtraba la información a una red rival. Rodríguez hizo públicas sus investigaciones ayer en una conferencia a alumnos de la Facultad de Filología de la Universidad de Vigo sobre la importancia de la interpretación en la lucha contra la trata de mujeres. En la charla intervino la fiscala jefa de Vigo, Susana García-Baquero, experta en extranjería.

El mando policial contó que los agentes que hacían escuchas a una red de proxenetas que explotaba a extranjeras y descubrieron que alguien les estaba pasando detalles de cómo había sido desmantelado otro grupo rival. Incluso les filtró datos de lo que declararon las víctimas. «Era un intérprete que contaba más de lo que debía, daba datos a otra red sobre asuntos que no debía», relató el inspector. La operación para destapar al topo de comisaría se desarrolló el año pasado.

Por su parte, la Fiscalía animó a las estudiantes de traducción de Vigo a hacer preguntas a las extranjeras prostituidas para descubrir si son víctimas de la trata sexual. García-Baquero indicó que hay que vigilar la explotación laboral en las ferias y que el fiscal «debe salir a la calle para buscar a las víctimas. Aunque en O Berbés las mujeres no están encadenadas, hay otro tipo de cadenas invisibles». Recomendó a las traductoras distinguir entre víctima de trata y la de inmigración clandestina. La esclava sexual es reconocida por varios indicios: es incapaz de decir en qué ciudad está, miente y dice que está estupendamente, carece de teléfono móvil y pasaporte, no conoce el idioma y trabaja en locales con cámaras y verjas».

La profesora Maribel Del Pozo calificó la trata de mujeres como «la esclavitud del siglo XXI» pero cuando las víctimas son extranjeras las barreras de comunicación son «infranqueables», por lo que reivindicó que las alumnas de Traducción e Interpretación sean formadas y que el Estado endurezca los requisitos para traducir a las víctimas en la comisaría porque «a veces contratan a personas ajenas que no siempre hacen bien su trabajo».

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