Afectados del plan de empleo de Vigo: «Isto non ten lóxica»

Los parados que optaban a un contrato tenían esperanza de mejorar sus ingresos familiares, a los que solo aportan 426 euros

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vigo / la voz

«¿Que se teño medo a perder o contrato do Concello? Isto é unha tómbola, pero hai que estar». Eduardo Rial, de 62 años, albañil en paro, no oculta su mosqueo por lo que está ocurriendo con el plan de empleo de Vigo. Aspiraba a un contrato de seis meses, consiguió el puesto tras la entrevista y una prueba práctica y ahora un supuesto «error administrativo», en palabras del alcalde, mantiene el proceso paralizado. «Sería un cachondeo, iso no ten lóxica», afirma Gaspar Areses, que tiene la misma edad, la misma profesión y la misma condición de desempleado que Eduardo. A los dos este contrato les ayudaría a sobrellevar la situación y mejorar algo los ingresos familiares. Ellos solo pueden aportar en estos momentos los 426 euros de la ayuda que se concede a los parados cuando agotan las prestaciones.

Los testimonios que ofrecen ayudan a poner cara a fiascos como el que acaba de producirse en el plan de empleo del Concello de Vigo, una iniciativa muy querida del alcalde que este año ha sufrido una vía de agua que todavía no se sabe si acabará en naufragio. El plan se convocó con más dinero que en ejercicios precedentes y, por mor de la proximidad de las elecciones, el gobierno de Abel Caballero decidió que entraran todos en primavera. En otras palabras, que no tenía sentido dejar encauzado un plan de este tipo y que empezaran a trabajar después de las elecciones municipales del 24 de mayo.

Sea por estas prisas o sean otros los motivos, días antes de que empezara la primera tanda, 140 de los 210 beneficiarios, el interventor municipal paralizó el proceso. Un informe del técnico municipal, Luis García, provocó un terremoto en el Concello al cuestionar la «imparcialidad» del tribunal que había elegido a los beneficiarios.

Caballero esperó dos días después de que este periódico desvelara el caso para restarle trascendencia. Aludió a un fallo que permitió que una persona sin la cualificación necesaria formara parte del tribunal, lo que invalida el proceso. Pese a ello, anunció que en diez días estaría resuelto y en fuentes municipales se dio por seguro que habría que repetir las pruebas, lo que puede hacer que los que aprobaron suspendan y lo contrario. Aunque comprometió celeridad, de momento nada se ha hecho.

Rial y Areses estaban citados para empezar a trabajar el pasado lunes junto a 138 parados más. Ahora no saben lo que va a ocurrir. El primero vive con su mujer, con su suegra y con una hija universitaria, y reconoce que los ingresos de las dos primeras «é o que nos salva». En el supuesto de tener que repetir las pruebas acudirá, «pero se me quedaría cara de tonto». Areses, único soporte económico en su casa, eleva la queja al reclamar que «deixen de xogar coa xente: somos persoas». Pero en ambos casos prima el conformismo ante una situación en la que tienen pocas bazas que jugar: «As cousas son así», sentencia este último.

A la espera de que el área de Empleo haga pública su solución, sigue colgado en la web el listado de los 140 beneficiarios de la primera tanda y el de los que aspiran a los 74 puestos de la segunda. En este caso no se habían celebrado las pruebas y el perjuicio será menor, aunque con seguridad empezarán a trabajar más tarde de lo previsto.

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