La asociación reivindica protocolos en Sanidad y en Educación
03 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Cristina Palacios es, desde el sábado, la presidenta de Chrysallis Galicia, la asociación que aglutina a las familias de menores transexuales. Ella y su marido buscaron en la organización nacional del mismo nombre, respuestas para su hija Sara, de 9 años, y las encontraron. La pequeña está ahora en pleno tránsito social y ya inició los trámites para cambiar su nombre en el DNI. Palacios está muy ilusionada con la visibilidad que ha conseguido dar a su lucha. En poco más de un mes se le unieron otras seis familias gallegas y dos jóvenes transexuales.
-¿Cuáles van a ser sus primeros pasos?
-El primero será pedirle una reunión a la conselleira de Sanidade y ojalá que nos reciba ella. Nos daría igual con el director del Sergas. Necesitamos un protocolo específico de cómo hay que tratar a estos menores y despatologizar el tema, porque los siguen tratando como enfermos. También queremos que se incluyan en las prestaciones sanitarias los bloqueadores. Son tratamientos reversibles y sin efectos secundarios. Nos encontramos con chicos de 16 y 17 años que se encuentran en un cuerpo con el que no se sienten identificados. Eso es una tortura para ellos. Sin embargo, tenemos una chica en Pontevedra que los está tomando y le va muy bien, pero esto no es lo que está pasando.
-¿Qué es lo que está pasando?
-Están dando largas hasta los 16 años. No sé muy bien si es por miedo a que cambien de opinión. Un niño de seis o siete años ya tiene clarísimo lo que quiere ser, el problema es que quieran escucharlo. Queremos saber qué opina la conselleira de todo esto. Queremos creer que es un acto de ignorancia, no de discriminación. En otras comunidades está más avanzados que nosotros.
-¿Los bloqueadores son tratamientos caros?
-No es una cuestión de caro o de barato. Creemos que es un derecho que tienen nuestros hijos y que se les está aplicando a otros niños porque desarrollan más. ¿Por qué a los nuestros no? El proceso es muy sencillo. Primero es lo que denominamos tránsito social que consiste en que los niños se muestran en público tal como se siente. Lo siguiente es el tratamiento con el bloqueador para que no les salga barba, o para que no les crezca el pecho. Se pasa después al tratamiento hormonal, a partir de los 18. La operación es lo último. Esta es opcional y de hecho, muchos no quieren hacerla. Existe un gran desconocimiento. Hay gente que me pregunta si operé a mi hija y yo no puedo evitar mirarlos con cara rara. El cambio en el DNI también es importante.
-¿Por qué es tan importante?
-Nosotros ya empezamos ese proceso. Es importante para Sara tener su nombre actual y no el antiguo en el carné de identidad, en la cartilla sanitaria, en el boletín de notas del colegio y en todos sus documentos. Tener que exhibir su condición de transexual supone una invasión de su intimidad.
-¿Cómo marcha el proceso?
-Presentamos la solicitud en el registro civil hace dos o tres semanas. Pensamos que va a ir un poco lento. Tengo la sensación de que estamos avanzando mucho en este terreno. Hay jueces en España que se mostraron inicialmente en contra y que cambiaron de opinión. En estos últimos meses hubo dos resoluciones favorables y una de ellas de un juez que la cambió.
-Usted le dio el primer varapalo a los psicólogos y ahora anunció que se quiere reunir con ellos. ¿Con qué objetivo?
-Los psicólogos son los primeros profesionales a los que nos suelen derivar. Queremos que se formen y que se informen para que traten a nuestros niños como personas. Es importante que los traten como casos naturales, no como enfermos, o como trastornos de identidad de género. Son niños y niñas sanos que lo único que les pasa es que no se identifican con el sexo con el que nacen.
-¿A Educación no van a dirigirse?
-Por supuesto que sí. Chrysallis aboga porque los profesores y orientadores reciban educación en diversidad sexual y de género. No puede ser que nuestros hijos pasen por los colegios sin verse reflejados en nada. La realidad es que no existe en los currículos escolares de los colegios, ni en los institutos. Debe contemplarse, entre otras razones, porque la transexualidad pueden ser un foco de acoso escolar claro y de maltrato verbal y físico. Los compañeros los ven como extraños porque nadie les habla de ellos.
cristina palacios presidenta de chrysallis galicia
«Pido a los padres que se informen»
Uno de los objetivos que se ha marcado Chrysalis en Galicia es dar visibilidad a los niños transexuales y ayudar a sus padres. Cristina Palacios ya hay sido invitada a diferentes foros para hablar sobre este tema. Irá a Vigo a hablar en unas jornadas de igualdad de Foanpas, la federación de asociaciones de padres.
-¿Qué le recomendaría a los padres que pudieran encontrarse en una situación similar a la suya con alguno de sus hijos?
-Que se informasen. Por recibir información, su hijo no se va a decantar por nada. En la asociación estamos dispuestos a ello y conocerán a otros padres que pasaron por la experiencia. También les pediría que acudieran a un sexólogo, mejor que a un psicólogo y sobre todo, que escuchen y observen a sus hijos con libertad total y sin perjuicios. Y, después, que los acompañen.
-¿Se esperaba la respuesta que obtuvo en poco más de un mes?
-Para nada. Y menos el bum mediático. Estamos muy contentos porque sirvió para abrir un debate sobre la transexualidad y visibilizarla. También nos permitió conocer a otras familias en las que nos vemos totalmente reflejados y que nuestros hijos conozcan a otros niños como ellos y que comprueben que no son bichos raros. Eso no tiene precio. Nunca pensé que íbamos a avanzar tanto en tan poco tiempo. Estoy convencida de que van a aparecer muchos más padres.
-¿Qué significa haber creado la asociación en Galicia?
-Estoy muy satisfecha y muy orgullosa, por mi hija y por mi otro hijo que la acompaña. También lo estoy por el resto de las familias. Estamos las seis en la directiva y tenemos un grupo de whasp en el que nos comunicamos todos los días. Es un intercambio de información constante, aunque también hablamos de otras cosas del día a día. Somos personas diferentes pero que congeniamos enseguida. Caminar en conjunto es ahora mucho más fácil, aunque somos conscientes de queda mucho camino por recorrer.