Caballero ignora las protestas contra el traslado del barco a la rotonda de Coia

Fuerte despliegue policial en Vigo para proteger la colocación del «Alfageme»

Un grupo de vecinos se encadenó y se sentó en la calzada en la avenida de Castelao intentando evitar el avance del transporte.
Un grupo de vecinos se encadenó y se sentó en la calzada en la avenida de Castelao intentando evitar el avance del transporte.

vigo / la voz

Antes de la medianoche de ayer alrededor de 150 personas permanecían concentradas frente a un muelle del puerto de Vigo con el objetivo de dificultar el traslado del barco Bernardo Alfageme a una rotonda del barrio de Coia. La tensión durante toda la jornada fue alta al decidir Abel Caballero llevar el histórico pesquero a un emplazamiento que solo defiende su grupo, que gobierna en minoría.

Previamente, el alcalde vigués había decretado una masiva movilización de agentes municipales, convocando a un centenar más de la treintena que suele integrar el turno de noche, a los que se sumaron efectivos del Cuerpo Nacional de Policía.

Los prolegómenos evidenciaron el alcance del mayor conflicto social que ha padecido Caballero en sus ocho años de mandato. Por la mañana, los colectivos que se oponen a la instalación del pesquero convocaron una concentración a partir de las 20,30 horas con la intención de impedir su salida del puerto. Antes de la medianoche, fueron rodeados por decenas de antidisturbios.

El portavoz del PP José Manuel Figueroa responsabilizó al alcalde de los «problemas» que pudieran plantearse. «Caballero ha fallado tanto en la forma como en fondo. Ha mostrado una actitud arrogante, chulesca y prepotente, y ha desestimado una ubicación mejor para el buque en el recinto del Museo del Mar», señaló. Esa opción fue defendida también por el BNG y, por tanto, por la mayoría de la corporación.

Las críticas del PP pillaron por sorpresa al gobierno socialista, que se revolvió de inmediato. «Ha realizado una incitación a la violencia», bramó Carlos Font, concejal de Seguridad y segundo teniente de alcalde. «Sus palabras son un mal presagio y unas declaraciones desafortunadas. Me quedo preocupado», reconoció.

Paralelamente, este concejal socialista camufló ante los periodistas el operativo que habían diseñado los responsables municipales. Aseguró que lo que se preparaba para la noche era «un transporte especial ordinario en el que la Policía Local estará para ayudar». La realidad es que los responsables del cuerpo policial realizaron una redistribución de los turnos para disponer del mayor número de efectivos posible. Posiblemente nunca en la historia del cuerpo hayan estado de servicio nocturno 130 agentes, según explican fuentes municipales, y de ellos unos 50 pertenecientes al GOA, el grupo de élite de la Policía Local.

El traslado comenzó pasada la medianoche. Una comitiva de vehículos policiales viajaban acompañando al convoy, precedida de electricistas y otros operarios que preparaban las calles y semáforos para su paso. Los vecinos de Coia fueron detrás del barco, vigilados y rodeados en todo momento por los antidisturbios. Varios vecinos decidieron entonces encadenarse a los semáforos de la avenida de Castelao. La policía decidió retirarlos por la fuerza cortando las cadenas y en el forcejeo hubo varios heridos leves. El barco llegaba a Coia poco antes de las dos de la madrugada. La empresa que se encarga de la reforma de la rotonda había convocado a su personal para que trabajara toda la noche y por la mañana el Alfageme luciera en su nuevo emplazamiento.

Antes de Navidad varios grupos políticos (BNG, AGE y Podemos entre ellos, aunque este último previa consulta ciudadana) se comprometieron a retirar el barco si tienen poder de decisión en la próxima corporación. Para evitarlo, Caballero debería contar con mayoría absoluta o bien que alguno de los demás partidos dé por amortizado el conflicto. A la protesta de ayer en el muelle acudieron el candidato a la alcaldía del BNG, Serafín Otero, el coordinador de EU, Rubén Pérez, y el secretario general de Podemos Vigo, José Manuel Prieto, entre otros políticos.

Cuando un colectivo de ayuda a los desfavorecidos convocó una asamblea en una iglesia de Coia el 3 de diciembre pocos imaginaban que se iniciaba un conflicto que pondría contra las cuerdas al alcalde vigués. Al día siguiente un grupo de vecinos ocupó la rotonda, paralizó las obras y obligó a retirar la maquinaria. Allí estuvieron hasta el día de Navidad, que Caballero aprovechó para fortificar la glorieta, de la que ya no salió la policía, y evitar una nueva ocupación. Por medio quedan otros intentos de desalojo fallidos, escarceos con los agentes locales, numerosos multados y tres detenidos. Uno de ellos ya fue juzgado y el fiscal pidió para él dos años y medio de cárcel, pero todavía no hay sentencia.

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