El acusado de pegar a un policía local en una protesta por la rotonda de Coia niega la agresión

Medio centenar de opositores se concentraron ante los juzgados


El opositor a la rotonda de Coia acusado de golpear a un agente local ha negado la agresión en un juicio rápido que se ha celebrado esta mañana. Asegura que bajó la visera del casco de un policía porque en medio de un «forcexeo nun tumulto alguén me empuxou por atrás e por inercia levantei o brazo hacia atrás coa man aberta e non co puño». Asegura que tras ser detenido y conducido a un coche patrulla para ser esposado y «un axente deume un bofetón pero non o denunciei». También negó haberle retorcido el dedo al mismo agente cuando lo iban a esposar: «Eu non o toquei, eu non fixen iso, non teño explicación para o que pasou pero eu non fun».

También niega que el colectivo, formado por 24 personas, invadiese la valla de la rotonda sino que «entramos por un paso aberto». Al poco, la zona se llenó con 50 policías y los identificaron. El agente lesionado ratificó los hechos. Dijo que los opositores invadieron la rotonda y que al ir a desalojarlos hubo un forcejeo y nadie se resistió salvo el acusado que «me golpeó el casco de motorista con el puño cerrado y la visera me tocó la náriz». Añade que el hombre iba sujeto de un brazo pero, antes de ser engrilletado, le causó un esguince en el pulgar. La fiscalía pide 2 años y medio de cárcel para el acusado Jorge Romero por darle un puñetazo en el casco a un agente y retorcerle el pulgar a una policía local durante el desalojo de los vecinos que protestaban ante la rotonda de Coia el 7 de enero. La fiscalía pide que el implicado indemnice a la policía en un total de 1.240 euros por las lesiones y secuelas sufridas.

El juicio rápido se celebró en el juzgado de lo penal número 2 de Vigo donde la fiscala pidió que se visionar un vídeo grabado por la policía local a causa de la agresión. El acusado se reconoció en algunas de las imágenes que le mostró la jueza. Medio centenar de opositores al proyecto de Caballero de instalar el barco «Alfageme» en la rotonda se concentraron ante las puertas del edificio de la Audiencia.

El resto de los agentes negaron que hubiese forcejeo entre el cordón policial y los opositores porque tenían ordenes de desalojar a los ciudadanos de «forma pacífica, sin emplear la violencia». Dicen que era un «juego en el que ellos se hacían los remolones».
El párroco del Cristo de la Victoria, que estaba mirando a los concentrados, declaró que vio llegar 50 policías locales  juntos y rodean al grupo y «empujan con fuerza y nos tiran fuera de la rotonda. Intentamos mantener la posición con nuestro cuerpo pero recibimos empujones. Hubo resbalones, caídas y uno le baja la visera del casco a un agente que sigue su trabajo».

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