El Concello cierra una discoteca en Samil ante las quejas de los vecinos

El establecimiento y un asador anexo carecían de licencia municipal

La sala Olimpo ya no abrió el pasado fin de semana.
La sala Olimpo ya no abrió el pasado fin de semana.

vigo / la voz

En el siempre controvertido conflicto de intereses entre el derecho al descanso y a la diversión nocturna en zonas turísticas, los vecinos del barrio de Cabo da Vella de Samil han ganado una batalla. El Concello ha clausurado una discoteca que llevaba más de dos décadas perturbando la tranquilidad de los residentes de las viviendas colindantes.

El negocio está ubicado junto a la desembocadura del Lagares y frente a las pistas deportivas. Tuvo diferentes nombres desde su apertura en el año 88 y su última denominación fue Olimpo Samil, que el pasado fin de semana ya no abrió sus puertas al público.

Los afectados llegaron a constituir una plataforma vecinal con el único objetivo de denunciar ante la administración local los problemas de convivencia que generaba el funcionamiento de este negocio.

Juan Carlos Andrés Prado, portavoz de dicho colectivo, señala que durante este tiempo han pasado cientos de noches sin dormir por culpa de la música a todo volumen y, especialmente, por el jaleo que se organizaba en el exterior del recinto.

Peleas, gritos, excrementos en la vía pública o rotura de cristales son algunas de las incomodidades que han tenido que aguantar. Juan Carlos Andrés afirma que siempre intentaron solucionar el problema de buenas maneras con los diferentes responsables que ha tenido el negocio, pero todas las veces que se dirigieron a ellos «fue como sembrar en piedra». Al final el Ayuntamiento les ha dado la razón y ha clausurado el local, pero no ha sido por las molestias de su actividad, sino por las irregularidades urbanísticas detectadas en la edificación. Cuando los afectados se enteraron que el local no contaba con todas las autorizaciones en vigor, no dudaron en denunciarlo ante la gerencia de Urbanismo para que abriera un expediente.

«Como llevamos tanto tiempo, el cierre del local era lo que perseguíamos, si no tiene permiso o es irregular, pedimos que el Ayuntamiento lo legalice o lo cierre, pero sobre todo que no moleste», afirma el portavoz de la plataforma vecinal de afectados.

La discoteca se encuentra sobre suelo rústico y el único permiso que posee es un licencia provisional del año 88, que no ha amparado las sucesivas ampliaciones que se fueron realizando con el paso de los años, hasta el punto de que hoy en día ya no hay más espacio para seguir construyendo. Dentro de la misma parcela se encuentra también el asador La carpa, que también ha sido clausurado al carecer de licencia.

La empresa ha anunciado el cierre a sus clientes a través de su página de Facebook. «Nos vemos obligados a cerrar anticipadamente por problemas burocráticos, esto solo se llama política y solo pasa en Vigo», manifiestan.

El Concello cierra de esta manera uno de los lugares míticos de la movida nocturna en Vigo. Durante los años 80 y 90 fue uno de los establecimientos de moda en la ciudad. Como discoteca al aire libre tuvo mucho tirón, pero finalmente los responsables del negocio tuvieron que cerrarlo porque el ruido molestaba a los vecinos. Los controles de alcoholemia en la avenida de Samil también desanimaron a muchos clientes.

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