Cumpleaños 104 para la dulce Isaura, la abuela de Crecente

A la espera de tataranietos, la anciana celebró el día con parte de su familia y el alcalde en la parroquia de Quintela


CRECENTE / LA VOZ

Alejandro tiene seis años, le gustan los coches y los gatos. Cuando parlotea, mezlca palabras del castellano y el catalán. Casi sin darse cuenta. Pero lo que le hace especial, es su bisabuela. Alejandro Martorí aún no es consciente, pero disfruta de un lujo casi único, haber celebrado el 104 cumpleaños de Isaura, la matrona de su familia gallega. En medio del alboroto de visitas, flores y fotos, corretea de un lado al otro enseñándole, a quien quiera o pueda, el circuito de hot weals que le acaban de comprar sus padres en A Cañiza. Lanza los vehículos piedras abajo en la finca de la parroquia de Quintela, en Crecente, mientras su bisabuela le reparte besos, abrazos y mimos. A él, y a todo el que se acerque a saludarla, porque Isaura Vallejo es así de dulce. Imposible que no reparta caricias y sonrisas a quien atraviese el portalón azul.

«Xa dixen que non quería que se soupera-asegura con coquetería juvenil- pero os meus netos veña a contar os anos que fago». Con algunos de ellos lo celebró ayer, puesto que parte de la familia desplegada por Barcelona vino para la ocasión. «La adoro. Cuando estuvo malita en mayo pasé días tumbada con ella en la cama y era feliz.», apunta su nieta Sonia Viver mientras la ayuda a peinarse los meñones blancos que se le descolocan.

Esa fue una de las pocas ocasiones en las que Isaura fue de médicos. Ahora, con el centener prestando días y más días, tan solo toma media pastilla para la tensión y unas gotas. «Ten menos menciñas ca min», asegura entre risas su hija Helena, que es quien la cuida a diario y quien le hace compañía.

El resto de la familia, cinco nietos y diez bisnietos, está desperdigada por Vigo y distintos puntos de España. «En realidad ya podría ser tatarabuela, porque el mayor tiene 38 años, pero aún no lo es», recuerdan en la casa. Eso no le impide a Isaura soltar sonrisas a todos los niños que se topa, incluidos los que asoman por la tele.

«Su programa favorito era el Un, dos, tres», recuerda el alcalde, Julio César García Luengo, que acude de visita con un ramo de flores con los concejales Marisol Gómez y Carlos Vallejo. Solo existe otra centenaria más en el municipio, pero es cuatro años más joven. Así que Isaura se ha convertido en un símbolo y el regidor ultima un nuevo homenaje cuando se terminen las obras en la iglesia.

Trucos

Ni el ni la familia de la cumpleañera conocen los trucos para llegar a soplar tantas velas. «Levántome as 11, tomo café con leite, e outro de merenda. Como de todo e pola tarde entretéñome coa tele», relata Isaura, que conserva su memoria y aún recuerda los tiempos de miseria y trabajo en el campo desde que amanecía en la parroquia de Os Piñas, donde nació. «Le duelen mucho las muertes de sus familiares, pero yo le cuento que es el precio por vivir tantos años», relata su nieta pequeña. Está tan ilusionada con su visita a Galicia, tierra en la que disfrutó muchos veranos, que incluso pensó en organizarle una fiesta en A Cañiza. Finalmente, para poder acordar más horarios del resto de la familia, los festejos se quedaron en casa. «Seguramente habrá que hacer veinte celebraciones más porque los nietos están fuera», explican en la casa azul, que sobresale entre los hogares de los otros 185 habitantes de la parroquia de Quintela. «Como más tarde, nos vemos en el cumpleaños 105», le decimos. «Uf, non creo que chegue ata entón» «Tampoco imaginaba llegar a los 104 y aquí está» «Pois sí, visto así...»

«Non quería que se soubera, pero os meus netos veña a contar os anos que fago»

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