Con 9.000 pegatinas a sus espaldas

El vigués Ale 97 lleva años dedicándose a cubrir los espacios de la ciudad con sus «stickers», grafitis adhesivos con los que se rebela contra el sistema


Vigo

Durante los últimos seis años Ale 97 lleva colocando sus pegatinas en los lugares más visibles de la ciudad. Es su manera de rebelarse contra el sistema, pero además de subirse un poco el ego.

Como muchos de los grafiteros de Vigo cuando se incrementó la vigilancia policial en las calles para evitar que se pintasen los muros de la ciudad, optó por las pegatinas como alternativa ya que le permitía hacer sus bombardeos en apenas segundos. Aún así, a muchos de sus amigos no les convenció ya que «las pegatinas es que son muy efímeras, pueden durar tres días ya que están expuestas a las condiciones del clima y a que cualquiera te las arranque» explica Ale 97. Él permaneció junto amigos y rivales al pie del cañón y pronto comprobó las posibilidades que le ofrecía el fenómeno «sticker» incluso llegando a obsesionarse con mejorar los materiales y la calidad de sus obras adhesivas. Gracias al tirón de los bazares chinos pudo juntar a los superhéroes de las pegatinas infantiles con sus dibujos. Aún así, este «sticker» vigués confiesa que aunque que ha utilizado en sus pegatinas a Spiderman, él siempre ha sido más de las figuras nacionales del tebeo como Carpanta, cuya silueta se convirtió uno de sus símbolos más característicos.

En las calles de Vigo se han vivido auténticas batallas adhesivas. «Lo de las pegatinas es 50% ego» y entre varios de los principales «stickers» de la ciudad compitieron durante los últimos años para conseguir tener más pegatinas y en los mejores sitios. Además de en sus barrios, todos intentaban dejar su sello en las calles del centro, en los lugares más visibles de Príncipe. «Nos recorríamos las calles mi amigo Pake y yo e igual colocábamos unas 100 o 200 pegatinas en una noche» dice Ale 97, que calcula que ha colocado en sus seis años de experiencia unas 9.000 pegatinas por todo Vigo.

Su concepción es clara, las pegatinas es su manera de decirle al mundo que no es un borreguillo más, que está luchando contra el sistema. «Es una campaña de márketing de ti mismo, es como en la publicidad, buscas el mayor impacto visual escogiendo el lugar y el diseño para conseguir que la gente reconozca tu sello».

Ahora por motivos laborales Ale 97 ha dejado el tema un poco de lado pero también por aburrimiento. «El boom de las pegatinas fue entre el 2003 y el 2005, pero llegó un momento en que nos aburrimos porque lo estaba haciendo todo el mundo y todos los lugares buenos estaban siempre ocupados». Desde esa saturación, el fenómeno en Vigo está un poco parado, pero Ale 97 reconoce que «eso va a cambiar» ya que está planeando su vuelta a las calles, probablemente en Navidades.

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