Nuestro Museo

| JUAN M. VIEITES BAPTISTA DE SOUSA |

VIGO CIUDAD

LA IMAGEN de marca que, lleva impreso comodidad, sencillez, belleza, inconformismo y la exigencia personal; me dice que el Museo del Mar de Galicia que tenemos en Vigo, debe buscar la complicidad con la ciudad y sus visitantes que ha estado buscando desde sus inicios y que aún no ha conseguido. En definitiva, se debe lograr de éstos últimos el deseo de volver. Por su excepcional situación y diseño debería estar ya a la altura de uno de los más famosos museos del mundo de su género. Pero para ello, hay que tener ofertas interesantes, para disfrutarlo al máximo. El museo que, con su amplitud y luminosidad y con su sencillez de líneas, en el que los siglos pasados conviven con naturalidad con la vanguardia actual. No cabe duda que, tiene que volar alto aún manteniendo los pies en el suelo. Pero, un soplo de aire fresco es necesario para desarrollar una apuesta que ponga en escena la realidad, la ficción, la magia y el misterio. Que sorprenda. Por muy utópico que pueda parecer y teniendo en cuenta la verdadera sabiduría popular que es el detonante de todos los logros que se quieran alcanzar, debe seguir avanzando en positivo lo más rápidamente posible, diseñando y dinamizando el futuro del mismo. Sin ser demagógico, el estancamiento del Museo es una realidad y se debe a la incapacidad para poner en marcha las reformas necesarias. Los responsables deben tomar decisiones para que con la dirección adecuada se pueda convertir en uno de los lugares más visitados de la ciudad de cara al futuro y en la búsqueda de ser el mejor ¿qué les parece? Vigo, continua hoy en día invitando al viajero a disfrutar de una ciudad que vive de cara al mar, y el Museo del Mar todo un reto para que sea una de las citas imprescindibles. Pero, ¿falta alguna cosa que hacer? Espero que casi ...... todo. Los nuevos proyectos deben expresar nuestra identidad y estilo propio, que llegue también fuera de nuestras fronteras con genio e ingenio. No se trata, de cambiarlo todo para que nada cambie, sino de poner en marcha nuevas ideas que llamen la atención, adecuándose a las tendencias y gustos del público objetivo, que suponen a fin de cuentas la razón de ser de cualquier entidad que se precie. En definitiva reinventarse cada día, pero eso sí, desde un entorno participativo y que apuesta por el mismo. En fin y porque todo es posible, que una visita al Museo del Mar pueda suscitar muchos y variados sentimientos, pero, que a nadie deje indiferente.