España y Portugal despliegan en Tui un simulacro conjunto con buceadores, patrulleras y medios aéreos
10 abr 2026 . Actualizado a las 18:28 h.Sirenas en el río y embarcaciones acelerando hacia el mismo punto. La escena sorprendió a quienes paseaban por la ribera de Tui, donde un coche con tres ocupantes acababa de caer al agua. Eran poco después de las diez de la mañana cuando el aviso activó un despliegue a ambos lados de la frontera. Patrulleras rastreando la superficie, buceadores preparándose para descender y medios aéreos ampliando la búsqueda. Todo parecía una emergencia real, pero formaba parte del ejercicio MARSEC-26, un simulacro binacional diseñado para ensayar la respuesta conjunta ante una situación límite en el tramo internacional del Miño.
Más importante que el tiempo es la coordinación. En minutos se activó un dispositivo conjunto con medios marítimos, aéreos y subacuáticos dirigidos desde un Puesto de Mando Avanzado binacional. Desde allí se organizaron las labores de búsqueda, la localización del vehículo y el rescate de los supuestos ocupantes, en un escenario que reproduce una intervención real en un río compartido donde la actuación simultánea resulta decisiva.
El despliegue movilizó a distintos servicios con competencias en seguridad marítimo-fluvial. Por parte española participaron la Comandancia Naval del Miño, Salvamento Marítimo, Gardacostas de Galicia, la Unidad Militar de Emergencias, el patrullero «Cabo Fradera», buceadores desplazados desde Ferrol y recursos de la Axencia Galega de Emerxencias. Portugal se sumó con la Polícia Marítima de Caminha, el Grupo de Mergulho Forense, buceadores de la Marina portuguesa, el patrullero NRP Rio Minho y los Bombeiros Voluntários de Valença.
La escena, con movimientos simultáneos en el agua y en tierra, llamó la atención de vecinos y paseantes que siguieron el operativo desde la ribera mientras se sucedían las maniobras. Embarcaciones cruzando el cauce, órdenes por radio y equipos desplegándose a ambos lados de la frontera dibujaron un ejercicio que parecía real, pero que estaba perfectamente planificado para comprobar la capacidad de respuesta conjunta.
El operativo fue coordinado por la Comandancia Naval del Miño, bajo la responsabilidad del comandante naval del Miño, Víctor García Pozuelo, y se enmarca en el MARSEC-26, una serie de maniobras impulsadas por la Armada para reforzar la cooperación y mejorar la respuesta ante emergencias en el ámbito marítimo-fluvial.
Más allá del simulacro, el ejercicio vuelve a poner el foco en el propio Miño. El tramo internacional es un enclave natural singular, compartido por dos países y con competencias repartidas que obligan a coordinar protocolos, medios y decisiones en tiempo real. La corriente, la doble jurisdicción y la necesidad de actuar desde ambas orillas convierten cualquier incidente en un reto operativo. El objetivo era medir esa respuesta conjunta. Y el ensayo permitió comprobarla sobre el agua.