Trabajadores atrapados y colas kilométricas en la frontera internacional de Tui para entrar en Portugal

Las retenciones del lado portugués son mayores pero el puente «es un embudo»

M.Moralejo (fotos y vídeos)
Tui

Vuelven las colas kilométricas a la frontera de Tui. Como ya ocurrió en el mes de marzo con el cierre de los límites entre ambos estados durante la primera oleada de la pandemia, la recuperación de las restricciones ha devuelto a los trabajadores de la zona a los atascos kilométricos. 

A las 9.00 horas cualquiera de los viajeros que circulaban rumbo a Portugal tenía que esperar unos 60 minutos. La imagen de esas horas confirmó el efecto embudo que los trabajadores transfronterizos advirtieron en marzo, en junio y volvieron a advertir el sábado cuando el BOE publicó el decreto de restitución  de controles. «Tenemos que salir una hora antes de casa, hacer sesenta kilómetros más y gastar el depósito para llegar a un puesto de trabajo que está a cinco minutos de mi casa si pudiera cruzar por Cerveira», explicaba una vecina de Tomiño antes de cruzar el paso.

Las retenciones de la parte española a esas horas llegaban a la altura de las salidas de la A-55, de Gondomar y Tui Norte, es decir a tres kilómetros del único puente de la provincia abierto las 24 horas. El tráfico era mucho más fluido para quienes hacían el viaje a la inversa. Pasadas las diez de la mañana, más de 250 camiones y decenas de trabajadores estaban bloqueados en Tui, donde la cola superaba ya los cinco kilómetros y seguía creciendo.

«Que manden al ejército»

Celso Martínez, vecino de A Guarda y con una empresa en Vila Nova de Cerveira, es uno de los afectados que esta mañana tuvo que soportar las retenciones kilométricas en la frontera. Tendría que haber tardado veinte minutos en llegar al trabajo si no hubieran cerrado el puente de Cerveira. Tras dormir solo dos horas porque ayer recibió mercancía de madrugada, a mediodía llevaba más de media hora de espera para cruzar el kilómetro y medio que lo separa del Miño, después de otros cuarenta minutos desde su casa. Cuando consiga alcanzar Portugal le quedan aún otros 15 kilómetros hasta Cerveira por lo que haberá necesitado casi dos horas para llegar al trabajo, cuarenta kilómetros más y una importante cantidad de combustible tras una hora con el motor al ralentí.

«Que manden al ejército si hace falta, porque esto no es justo. No hay explicación para lo que nos hacen, que nos dejen cruzar por Tomiño para ir a trabajar», dice. Decenas de gallegos están atrapados con él en un control nunca visto hasta ahora en la frontera portuguesa. En la primera ola de la.pandemia había más agilidad pero hoy, los tiempos de espera se multiplican.

Guardia Civil y Policía Nacional han fiscalizado hasta el mediodía el paso de 1.182 vehículos procedentes de Portugal y A 1.182 personas. A las doce solo se le había tenido que denegar la entrada en España por Tui a once vehiculos, al no poder justificar su desplazamiento. No se registran retenciones para cruzar el paso en sentido a Galicia ya que los controles son fluídos pero las colas no han parado de crecer desde la entrada a Portugal por la autovía A-55 procedente de Vigo. Las retenciones a mediodía han superado ya el límite del municipio de Tui y Tráfico ha intervenido en, al menos, dos puntos de los ya más de seis kilómetros de cola

¿Por dónde se puede cruzar?

La Guardia Civil se hizo ayer cargo de los pasos fronterizos cerrados, como el del puente metálico sobre el río Miño, así como los demás pasos clausurados como los de Tomiño, Arbo o Salvaterra. Este último cuenta de lunes a viernes con dos aperturas temporales de 8 a 10 y de 19 a 21 horas. Solo pueden cruzar los trabajadores que tengan documentación que pruebe su lugar de residencia y empleo en ambos lados de la raia. 

Los que viven en el área de Tomiño, O Rosal y A Guarda tendrán que desplazarse hasta Tui para cruzar y los de Arbo, As Neves, Crecente y A Cañiza se verán obligados a aprovechar las ventanas temporales habilitadas para ir a Portugal por el paso de Salvaterra-Monçao, o ir hasta el puente de la autovía que desemboca en Valença, si lo hacen en otros momentos del día. 

El tránsito laboral entre Ourense y Portugal: «La lástima es que no puedo parar a comer bacalao»

Pablo Varela

Al antiguo puesto aduanero de Feces de Abaixo llegaba este lunes algún vecino despistado que buscaba pasar al país vecino para repostar gasoil más barato

En el paso fronterizo de Feces de Abaixo, a medio camino entre Verín y Chaves, algún ciclista despistado llegaba esta mañana al límite con Portugal para dar un giro de 180 grados y regresar por donde había venido. Y desde el país luso, más de un vecino acostumbrado a repostar en la provincia de Ourense se veía obligado a dar media vuelta.

Miembros de la Policía Nacional, Guardia Civil y Guarda Nacional Republicana vigilaban este lunes el antiguo puesto aduanero próximo al río Támega. En su momento, paraíso para los contrabandistas. «E aínda hai quen intenta colarse polas pistas de terra», decía uno de los gendarmes portugueses. Por la carretera desfilaban camiones y furgonetas de carga, como la que conducía Juan Marques rumbo a Francia. Llevaba mobiliario y le esperaba un largo camino. «Allí, para entrar por tierra nos exigen una acreditación que determine una PCR negativa en las 72 horas previas al viaje», explicaba.

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

Trabajadores atrapados y colas kilométricas en la frontera internacional de Tui para entrar en Portugal