Teresa Domínguez: «Hay que poner límites; la palabra 'no' es una de las que más educa»

La psicopedagoga propone tareas en familia por las tardes, en vez de deberes; en clase, hay que motivar a los niños con actividades acordes a la sociedad actual


vigo / la voz

Decir o no decir «no». Esa es la cuestión para muchos padres. Igual que Hamlet hacía frente a las contradicciones que se producen entre la voluntad y la realidad, muchos progenitores se cuestionan cómo educar, con las tensiones que provoca trasladar la teoría a la práctica. Teresa Domínguez (Tui, 1960) es profesora 24 horas al día y directora del centro rural agrupado Mestra Clara Torres de Tui. Lleva toda una vida dedicada a la pedagogía y puede presumir de ostentar un Premio Nacional de Educación, que le concedieron en el 2017: «Desde que un niño nace hay que poner límites. A veces hay que hacerlos esperar, y decirles ‘‘no’’. Es una de las palabras que más educa pero también es difícil ser consecuentes con el no».

Y ahí es donde se complica la tarea. Decir no también implica que los padres deben dar ejemplo y acompañar en las actitudes positivas. Y a veces hay que decir sí, pero con reservas. «¿Le debemos decir que no a un niño que nos pide un móvil con nueve años cuando todos sus amigos lo tienen? A lo mejor no debemos decirle que no, pero en el momento que tiene el móvil, los responsables somos nosotros. Tenemos que acompañarlos y negociar las horas de uso». Y no solo con las tecnologías. «Cuando un niño está en el supermercado con sus padres y monta un lío porque no le compran una chocolatina, en cierta medida está intentando acosar a su papá o mamá. Si ve que siempre lo va a conseguir, no sabe distinguir esos límites». Para esta docente, estas situaciones son el germen de conductas que pueden derivar en acoso a otros compañeros. «Hay niños en educación infantil que vemos que le dan una patada a su madre, padre o abuela cuando los viene a buscar porque no le trajo el monopatín o la tablet».

Profesora de profesores

Esta maestra -como quiere que se le llame- enseña a enseñar. Es profesora asociada de la Universidad de Vigo. «En las facultades de educación debería existir una materia que nos transforme en showmen [o showomen], es la única forma que tenemos de enganchar a esos niños y niñas. Nuestra voz e imagen no suelta luces como una pantalla o como un videojuego, no somos capaces de pasar de fase… El principal reto que tenemos los maestros es dar respuesta a esos niños, engancharlos y que se manifieste su motivación».

Foto familiar de 1965. Teresa Domínguez, con 5 años, con su madre, Otilia, y su hermano, Daniel.
Foto familiar de 1965. Teresa Domínguez, con 5 años, con su madre, Otilia, y su hermano, Daniel.

Captar la atención es ahora más complicado entre alumnos con dispositivos sofisticados que ya forman parte de su rutina, incluso más de lo deseable. Cuando las pantallas se convierten en uno más de la familia, la educación hay que enfocarla hacia los progenitores. «A veces hay que hacerles ver a padres y madres que muchas horas de tablet o pantalla privan a los niños de que se asombren con una puesta de sol o con un paseo por el río».

Las nuevas tecnologías han venido para quedarse, también en la educación. Y ahí la tecnología no está tan integrada como a Domínguez le gustaría. «No es igual una clase de Ciencias de la Naturaleza hace diez años que ahora. Si empezamos la clase diciéndoles a los alumnos que tienen que abrir un código QR y yo como profesora no domino la tecnología, tengo inseguridad y miedo y prefiero seguir repitiendo lo que llevo haciendo muchos años». Pero la sociedad ha cambiado y con ella tiene que cambiar el método docente. Defensora de la educación en centros unitarios, con menos alumnos, Domínguez cree que también es posible educar con calidad en aulas de 25 niños o más, pero hay que captar su atención.

Deberes que no son deberes

Para que los padres tengan herramientas para educar, esta docente ha creado un calendario competencial que renueva cada año desde el 2010 y que se distribuye por los colegios de la toda la provincia. La Diputación edita esta publicación en la que se fijan actividades diarias y semanales. «Mi objetivo es que los padres tengan recursos para educar, para que un niño no esté toda la tarde en casa sin hacer nada. Los niños, desde educación infantil, necesitan sentirse útiles, autónomos y responsables».

El calendario dedica cada mes a una maestra e incluye propuestas de literatura y cine para niños y adultos, que tienen a las mujeres como protagonistas. Este año se han editado 5.000 calendarios. Actividades como abrir la nevera y comprobar cuándo caducan los yogures o ver anuncios en familia analizando si salen más niños o más niñas son algunas de las actividades que esta maestra propone para hacer tras el colegio. «Las tardes deben ser para repasar lo aprendido por la mañana en el cole y para actividades enriquecedoras. Los ejercicios de Matemáticas o Naturales se deberían hacer en el colegio». Ella lo tiene claro: «Hay que cambiar el tipo de tarea extraescolar».

Su canción

«Matriarcas» de Guadi Galego. «La canción me recuerda a mi madre. Cuando era estudiante, le dijeron que yo nunca podría tener una carrera porque mi contexto familiar no era lo suficientemente enriquecedor. Mi madre me dijo que sí iba a poder, aunque me llevara más horas. Me lo hizo creer y lo conseguí».

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