«Almeida ayudó en Vigo para evitar la invasión de Portugal»

El historiador impartirá hoy una conferencia sobre la ayuda lusa en la Reconquista


La sede del Instituto Camões (plaza de Almeida) acoge a partir de las 19.30 horas una nueva conferencia del Instituto de Estudios Vigueses. Antonio Giráldez Lomba, miembro fundador del instituto, hablará de la intervención portuguesa durante la Reconquista de Vigo en 1809.

-¿Por qué se produce esa intervención?

-Los portugueses se ayudaron a sí mismos, bloqueando lo que iba a ser la invasión de Portugal desde el norte. Los franceses plantearon una operación de tenaza sobre Lisboa en la que participarían desde Galicia los ejércitos de Soult y Ney, que tenían como objetivo Oporto. En esa operación de estrangulamiento, Galicia solo era una escala en el camino.

-¿Cómo trataron de impedir esa invasión?

-Los planes de Portugal eran abortar o retrasar la invasión en la propia Galicia y en ese contexto se produce la llegada a Vigo del teniente João Baptista de Almeida con una partida de cincuenta soldados profesionales.

-¿Consiguieron su objetivo?

-Consiguieron retrasarla. Cuando se marcharon los ingleses tras la batalla de Elviña y el reembarque en Vigo, los franceses solo emplearon 20 días en ocupar toda Galicia. Su idea era que Soult hiciese de avanzadilla sobre Portugal, mientras que Ney se ocupará de mantener la retaguardia. La operación de Soult incluye la ocupación de Vigo, algo que realizan el 31 de enero de 1809, y su idea era llegar a Oporto a comienzos de febrero. Pero, no fue así, y hasta el 29 de marzo no ocupa la ciudad portuguesa. Ese retraso tiene mucho que ver con la colaboración entre portugueses y gallegos.

-¿Quién era Almeida?

-Este teniente del ejército portugués era un tipo muy curioso, que se mostraba como si fuera el mismísimo Napoleón, llegando a autoproclamarse general en jefe del ejército patriótico de Baiona. Debido a su carácter, tuvo líos en todas partes. En Vigo, con Morillo; en Tui, con el abad del Couto; e incluso con sus propios mandos.

-¿Qué le ocurrió después de la Reconquista?

-Una vez que concluye la guerra, acabó ante un consejo de guerra en su país. Fue condenado a prisión, aunque después fue liberado y acabó marchándose a Brasil, donde murió. Sin embargó, sí se le reconoció en España, ya que se le dio su nombre a la plaza de Vigo donde todavía se conserva, al tiempo que el Consejo de Regencia también se le dio el escudo de honor.

-¿Por qué le condenaron?

-Él llegó a Galicia con el objetivo de participar en el sitio de Tui, entonces en manos francesas. Sin embargo, después de liberar el fuerte de Goián, se dirigió a A Guarda y después a Baiona. Allí conoció al hidalgo levantino Joaquín Tenreiro, que le sirve de excusa para notificar a sus mandos que «nobles españoles me tienen reconocido». Con Tenreiro empezó a recabar apoyos de los patriotas y por eso vino a Vigo.

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