Feministas piden en Soutomaior prohibir los vientres de alquiler

El castillo acogió una jornada sobre la mercantilización del cuerpo de las mujeres y Carmela Silva abogó por el abolicionismo


vigo / la voz

El castillo de Soutomaior acogió ayer la jornada sobre la mercantilización del cuerpo de las mujeres en la que participaron destacadas feministas. El evento fue organizado por la Diputación de Pontevedra en la Escola da Igualdade María Vinyals. Las ponentes expusieron al Estado su agenda feminista y mostraron sus puntos de vista sobre la prostitución, la trata de personas, la pornografía o los vientres de alquiler con fines reproductivos. Respecto a esta última práctica, una ponente propuso prohibirla de forma tajante, declarar nulos los contratos de gestación subrogada y tipificarla como delito. Otra idea es prohibir en España cualquier publicidad al respecto.

La presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva, lamentó que los discursos ultraconservadores, neoliberales y patriarcales «atacan ás mulleres e pretenden que todo sexa mercancía». Añadió que en su institución «temos moi claro que a única posición ética, decente e humanamente aceptable fronte á prostitución é o abolicionismo». Destacó que a los cuerpos mercantilizados de las mujeres se les niegan los derechos humanos básicos y que las más vulnerables sufren las «situacións terribles de discriminación» que padecen «todas» las mujeres y, además, la «escravitude». Rechazó la explotación del cuerpo femenino «porque non podemos quedarnos de brazos cruzados ou seguir no tempo de silencio».

La activista feminista, experta en violencia de género y portavoz de la Red Estatal Contra el Vientre de Alquiler (Recav), Ángeles Álvarez, instó al Estado a poner límites y prohibir los vientres de alquiler porque «é unha mera transacción na que o concepto de maternidade se disocia da xestación e do parto». Ve dos campos de batalla: por un lado, borrar la terminología actual en los que la gestación subrogada es una mera transacción y la prostitución una operación mercantil inocua. La segunda tarea es asumir que el vientre de alquiler no es una técnica de reproducción asistida y que las mujeres «non somos un tanque».

Por su parte, la doctora en Ciencias Políticas y profesora de la Universidade de A Coruña, Rosa Cobo, abordó la «industria da explotación sexual», la cual cree que funciona con los niveles de racionalización de una multinación «do crime» amparada en el capitalismo global. Sostiene que este circuito mafioso mueve millones de euros con la «complicidade» del Estado y las élites. No basta con definir los prostíbulos con campos de concentración sino que es necesario saber quién se beneficia antes de implantar políticas abolicionistas en 20 años. «Cando botemos a vista atrás comprenderemos que a prostitución foi unha das barbaries do século XXI», dijo la experta. También hubo un recuerdo de desagravio para las Trece Rosas, en referencia a las republicanas fusiladas por defender la igualdad, la justicia y la libertad.

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