Una docena de alcaldes del Miño inician las protestas para pedir la apertura de la frontera

Califican la situación de insostenible por las pérdidas cuantiosas y el aumento de la pobreza

Europa Press

Vigo / La Voz

Habían amenazado con iniciar una serie de medidas de protesta contundentes y ni han dudado ni han tardado en cumplirlo. Ante la falta de respuesta y coordinación de los respectivos gobiernos, una docena de alcaldes de los municipios gallegos y portugueses del Miño se manifestaron hoy en el puente internacional que une Tomiño y Vila Nova de Cerveira para denunciar la situación de extrema gravedad a la que se enfrenta la población de esta franja, que en el lado gallego afecta a la provincia de Pontevedra. Creen que estos concellos están sufriendo un agravio comparativo con relación a otros de la comunidad extremeña y mismo con los de la provincia de Ourense. La apertura de las fronteras es, a su juicio, indispensable para dinamizar la economía de ambas regiones y, por tanto, para mejorar la situación social de muchas familias de Galicia y el norte de Portugal. Incluso, dicen, permitiría controlar mejor el aspecto sanitario, al evitarse las colas del único paso abierto entre Tui y Valença.

El presidente de la cámara de Vila Nova de Cerveira, Fernando Nogueira, destacó la «inxustiza tremenda», de los gobiernos de ambos países por no salvaguardar las cuestiones sanitarias y económicas de estas regiones transfronterizas. Advirtió que continuarán con los actos reivindicativos simbólicos. La alcaldesa de Tomiño, Sandra González, hizo hincapié en que no están pidiendo ninguna excepcionalidad, sino que se abran los pasos debidamente controlados en ambas partes.

Los últimos datos del Observatorio Transfronterizo de España-Portugal sobre la movilidad entre ambos países revelan que de los sesenta pasos existentes, los de la zona miñota suponen más del 50 % del tránsito de vehículos. La provincia de Pontevedra cuenta con cuatro pasos por carretera en Tui (donde se encuentra el único abierto), Tomiño, Salvaterra y Arbo, que comunican respectivamente con Valença, Vila Nova de Cerveira, Monçao y Melgaço. En el caso de A Guarda, se puede comunicar por transbordador con Caminha, al carecer de puente.

Las protestas no solo parten de los políticos, sino también de los empresarios de las dos orillas, quienes alegan que cada día que se mantienen cerrados los pasos suponen pérdidas millonarias, de ahí que reclamen la reapertura urgente. Tampoco las organizaciones sociales son ajenas a la situación y cada vez es más la población que se ve obligada a recurrir a ellas para poder comer. Muchos trabajadores de toda la franja miñota de la provincia tienen que rodear hasta cien kilómetros para cruzar por Tui-Valença para acudir a sus empleos, mientras que en circunstancias normales pueden solucionarlo con apenas 2.000 metros. Esto ha provocado que cada vez sean más aquellos a los que no les compense el gasto en combustible y hayan tenido que pasar a engrosar las listas del paro. 

Las acciones de protesta fueron acordadas en una reunión telemática en la que participaron representantes de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) Río Minho, integrada por la Diputación de Pontevedra y la Comunidade Intermunicipal do Alto Minho. En la misma, el director de la AECT, Uxío Benítez, ha criticado que se trate a los vecinos y trabajadores de esta zona como ciudadanos de segunda y reclamó más coordinación de los dos estados. En el acto participaron los alcaldes de A Guarda, O Rosal, Tomiño, Tui, Salvaterra, Arbo, As Neves, Melgaço, Monçao, Paredes de Coura, Valença y Vila Nova de Cerveira. 

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