Burbujas con aires marinos


Hoy se celebra la segunda jornada de burbujas gallegas en Salvaterra de Miño, un lugar que se ha convertido en la pasarela de los espumantes gallegos gracias a su Festa do Viño Espumoso, que llega a la cuarta edición. El Concello de Salvaterra, capital do Viño do Condado do Tea, ha preparado todo un repertorio de actividades dentro de un recinto amurallado que servirán para hacer las delicias de los asistentes, pero también para convencerlos de que estos vinos maridan con todo y nunca se debe relegarlos a los postres. Así lo demostrará Luis Paadín, embajador del champán en España, y que dirigirá un taller en el que atestiguará como se crecen con las conservas gallegas. Toda una receta atlántica que se puede improvisar para cualquier mesa y momento del día.

Señorío de Rubiós es una de las bodegas que está presente en esta celebración y que apuesta por recuperar variedades tradicionales para sus espumantes: la treixadura, el loureiro blanco, el albariño, godello y torronté. Los suyos se crecen con mariscos y alguna carne fina, como capón o magret de pato. Esta bodega cuenta, además, con un vino de aguja tinto para todo el año que se llama Nande. Otras botellas de espumantes gallegos que se lucirán en Salvaterra serán Eidosela, As Laxas, Valtea, Mar de Frades, Pablo Padín, Tollodouro, Martín Codax, Adegas Galegas o Terras de Lantaño.

¿Con filloas?

Los talleres preparados en el Castillo de doña Urraca pretenden acabar con los mitos sobre los límites de esta bebida, así que las copas se degustarán al tiempo que ostras, empanada, mejillones, embutidos, bombones y hasta filloas. Por supuesto, habrá chocolate y turrón para los que añoren los sabores que les suenan. Y muchas formas de conocer más acerca de una burbuja que cada vez sale más firme de las bodegas gallegas. Paadín ofrecerá muchas recetas para disfrutar y hasta un espectáculo: un degüelle a sable, es decir, un descorche en el que se rebana el cuello de la botella con el filo de un sable.

Los sumilleres no serán parcos a la hora de dar recomendaciones para armonías (algo que centrará el curso con el que remata la fiesta). Una de ellas es escoger un Alma de Martín Códax para un postre señalado. Y otra para las carnes es elegir aquellos con crianza sobre lías, como Feitizo, Górgola o Sensum Laxas.

En cuanto a las copas tanto Luis como su hijo Alejandro, también embajador del champán, recomiendan servirlos en las flautas, porque en las anchas se pierde del doble de carbónico que en una afilada y se esfuman aromas. Hay que inclinarla, en vertical se pierden 170 centímetros cúbicos de carbónico y ladeada unos 45 grados solo 90 centímetros. Otro error es servir el espumoso templado. Cuando hay prisa por enfriarlo y se nos ha olvidado meterlo en la nevera lo suficiente se puede bajar temperatura con hielo y agua con sal; el hielo solo, sin líquido, mejor para mantenerlo en la cubitera en la mesa. El objetivo es servirlo bien frío y que se atempere en la copa para que la burbuja no pierda fuerza.

Calidad y precio

Si en las mesas navideñas algún comensal duda de las burbujas atlánticas los expertos aún tienen otros argumentos: su precio que ofrece calidad por mucho menos de lo que supone una botella de cava, de champán o de alguno de los sparkling ingleses, ya que los gallegos rondan los 20 euros. El resto se dispara y no cuenta con los aromas atlánticos.

En Martín Códax quieren celebrar estas fiestas con un brindis atlántico. y lo hacen con una copa de espumoso en la mano de Úrsula González, Yara Bueno y Marta Burdiel, de los departamentos de Comunicación, Márketing y Enoturismo.

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