Un tipo tranquilo en aguas bravas

El piragüista Luis Fernández se ha hecho un hueco en el equipo absoluto de eslalon, con el que quiere crecer


vigo / la voz

Una tarde de verano de hace ocho años Luis Fernández (Salceda de Caselas, 1997) se acercó al río con sus padres a dar un paseo y le llamaron la atención los piragüistas que surcaban sus aguas. Le dijo a su familia que le gustaría probar la experiencia y se quedó enganchado. Mucho. Lo suficiente como para, pocos años después, hacer las maletas y marcharse a la otra punta de España para labrarse una carrera en el agitado mundo del piragüismo de aguas bravas. Él, que es un tipo que transmite tranquilidad.

«Comecei un pouco ao tolo porque non coñecía a ninguén que practicase piragüismo, pero dende que probei, engancheime. A sensación de estar en contacto coa natureza era incrible», recuerda Luis, que se adentró en el mundillo de la mano del club Penedo. El primer paso fueron las aguas tranquilas. Le gustaban, pero cuanto más tiempo pasaba peleando contra las corrientes, más se divertía. «Foi un cambio suave. Ao principio seguía facendo as dúas cousas, pero acabaron enganchándome máis as bravas».

Pronto comenzó a destacar y el Centro Galego de Tecnificación le abrió sus puertas. En el 2013, siendo cadete, se proclamó campeón de España y a partir de ahí todo se aceleró. El Centro de Tecnificación Nacional de la Seu de Urgell, la factoría en la que se «fabrican» los grandes especialistas en eslalon, detectó las cualidades del canoísta -que compite con el Miño Teixugos- y le acogió con los brazos abiertos.

La exigencia compensa

Siendo júnior, Luis Fernández hizo un octavo y un sexto puesto en el Mundial. En 2016 dio el salto a la categoría sénior y sub-23 y consiguió franquear las puertas del equipo nacional absoluto y sub-23 convirtiéndose además en el primer deportista no nacido en Cataluña ni en el País Vasco que lo lograba. Una muesca más en el historial de un deportista que, a sus veinte años, compagina horas de entrenamiento con clases de inglés y oposiciones a la Guardia Civil gracias a jornadas maratonianas que incluyen hora y media de gimnasio matinal, entrenamiento en un circuito artificial y más piragua por la tarde. Cinco o seis horas de entrenamiento al día.

Pero todo el esfuerzo merece la pena, sostiene Luis, cuyo sueño es alcanzar unas Olimpiadas. «O gran reto sería chegar aos Xogos. Tento non pensar en nada concreto. Quero ir paso a paso, rompendo categorías. Ir facendo mellores resultados dende abaixo ata arriba». No tiene prisa, pero tampoco pausa. Se ha asentado en el equipo nacional absoluto, «levo dous anos, pero aínda son un pouco novato», y sabe que tiene por delante muchas aguas que surcar. Lo hace de la mano de los entrenadores más prestigiosos de la disciplina en España, y entre los que está Xavier Etxaniz, técnico de la olímpica Maialen Chourraut, la deportista que ha puesto al piragüismo en aguas bravas en el escaparate. «En Galicia a nosa modalidade non ten o mesmo recoñecemento nin as mesmas facilidades que o piragüismo en augas tranquilas, pero o éxito de Maialen beneficiounos a todos, tanto por dar a coñecer o noso deporte como por tema de patrocinadores». Él desea hacerlo todavía más visible.

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