A Tenda da Regueira lleva 76 años llenando de sabores los hogares de Redondela, Pazos y Fornelos
21 jun 2026 . Actualizado a las 01:48 h.Josefa da Regueira siempre subía desde Redondela hasta Fornelos y Pazos de Borbén cargando productos para vender y ganarse la vida. No le pagaban con dinero. Cada uno le daba lo que podía; cobraba con huevos, verduras o animales. Era el negocio familiar. Fruto de ese trabajo, fundó en 1950 A Tenda da Regueira en el centro de Redondela, un local que hoy, 76 años después, perfuma la calle Telmo Bernárdez, ubicada en pleno trazado del Camino de Santiago. La tienda que fundó Josefa es hoy la de Jose Veiga, su nieto. Él es la tercera generación de un negocio que hoy se ha especializado en especias y, sobre todo, en pimentón. El camino hasta A Tenda da Regueira se ha convertido, de alguna manera, en la Ruta de la Seda de los vecinos de Redondela que buscan allí sabor para sus platos.
«De aquella, esta tienda era un ultramarinos», explica José Veiga. Fue una de las pocas tiendas que había en el centro urbano. Por allí pasaba «muchísima gente» y daba servicio al concello y a los municipios cercanos. El nieto de Josefa todavía conserva alguna libreta en la que su abuela apuntaba las mercancías y, también, las deudas. «Ella era muy querida porque trataba de ayudar a la gente que lo necesitaba. Fiaba mucho. Había vecinos que compraban y que, hasta que cobraban a final de mes, no pagaban», explica.
En aquella tienda de Josefa se criaron su madre, María Rita, y Ramona, su tía. Aquel espacio era su segunda casa. «De hecho, tenían aquí una pequeña cocina para hacer la comida cuando no había tiempo», cuenta José Veiga. Eran otros tiempos y otras velocidades. Cuando su abuela se hizo mayor, le tocó el turno a María Rita y a Ramona. Ellas fueron las que decidieron ir especializándose en las especias. Primero se centraron en el pimentón y en los sazonadores para los callos y los productos derivados del cerdo. Cuando había una matanza en Redondela, Pazos o Fornelos, los vecinos iban hasta A Tenda da Regueira para comprar sus especias.
El negocio, como tantos otros, comenzó a cambiar y a sufrir cuando llegaron los supermercados. La dificultad de competir con las grandes empresas provocó que se especializaran todavía más en las especias. En este contexto, llegó José Veiga a coger las riendas de la tienda que fundó su abuela. Él trabajaba en la fábrica de Stellantis en Vigo, pero lo dejó por A Tenda da Regueira; le daba pena que el local dejara de ser el espacio familiar que olía a especias. Su madre estaba a punto de traspasarlo cuando él tomó la decisión. «Me daba pena que se terminara esta tienda. Yo quería seguir con todo esto», cuenta. Ya lleva 16 años al pie del cañón y ahora regenta A Tenda da Regueira junto a su mujer. «Es muy complicado aguantar, pero aquí seguimos. Los supermercados nos han hecho daño y los vecinos ya no vienen tanto a comprar», añade. Tampoco, explica, le han ayudado las recientes peatonalizaciones, ya que antes una buena parte de su clientela llegaba en coche porque hacía una parada en su camino a las parroquias o concellos que rodean el centro urbano de Redondela.
José Veiga cree que la clave está en tratar de diferenciarse y especializarse. «Intento tener productos que no se encuentran en los supermercados o trato de conseguir cualquier cosa que me pidan los clientes. Dar un trato mucho más cercano ayuda a marcar la diferencia», añade. También insiste en que, si tuviera que afrontar el alquiler del bajo en el que se ubica su tienda, le sería imposible mantenerse. Pese a todo, no deja de apostar por ese olor a especias que se instaló en la tienda de su abuela. También, aunque no a pie como ella, hace entregas a domicilio para los clientes que lo necesiten.
El nieto de Josefa tampoco tiene claro que su hijo se convierta en la cuarta generación que dirija A Tenda da Regueira. No cree que se decante por eso, pero, recuerda, él tampoco lo tuvo claro hasta que decidió continuar con un legado que se huele desde 1950.