«A metade dos instrumentos que fago vanse fóra e non son para galegos»

Monica López Torres
MÓNICA TORRES REDONDELA / LA VOZ

REDONDELA

Oscar Vázquez

Queimaliños construye en Redondela gaitas y flautas para América y Europa

30 sep 2023 . Actualizado a las 09:34 h.

Benito Emilio Queimaliños García se sintió atraído desde niño por el trabajo de la madera y la música. Sin embargo, este redondelano no se imaginó que terminaría dedicándose a fabricar instrumentos tradicionales hasta que la recesión económica del 2007 hizo que tuviera que reconducir su trayectoria profesional. De aquella crisis, que lo dejó en el paro pese a su dilatada experiencia ya como ebanista y carpintero de barcos, surgió su nueva vida como lutier. «Para saber facer, hai que saber tocar», sostiene Queimaliños. De eso, también sabía desde pequeño porque siempre sintió amor por las notas tradicionales, estudió en el conservatorio, en la escuela de Artes y Oficios de Vigo, en la construcción artesanal de instrumentos musicales de viento.. Desde el 2011 está al frente de Queima Instrumentos, su propio taller, ubicado tan cerca del Camino de Santiago que hasta hay peregrinos que tienen la localización marcada porque aprovechan la ruta para hacer algún encargo, como un grupo de italianos este verano. El nombre es un guiño a su abuelo, que fue zapatero y su apellido, porque tanto a su antepasado como a Benito, lo conocen por Queima.

«Máis da metade dos cincuenta instrumentos artesanais que fago cada ano van fóra de Galicia e para xente que non é galega. Viaxan a Estados Unidos, Sudamérica, Chile, Arxentina ou México», confirma. El artesano explica que «cada vez hai unha maior demanda de instrumentos tradicionais a nivel mundial». Tras la pandemia, fueron muchos los que buscaron a los mejores especialistas para poner a punto instrumentos antiguos pero, desde el 2015 aproximadamente, apunta, «comezou a incrementarse a demanda». «Antes facíase moito polos centros e colectivos galegos doutros países como Uruguai ou Arxentina, por descendentes de emigrantes. Agora nin todo é para centros galegos nin para descendentes de emigrantes», dice.

Los instrumentos gallegos artesanos están de moda, confirma este especialista que también pertenece a Labra, la asociación profesional de artesáns de instrumentos galegos, de recente constitución. Queima construye gaitas de diversas tonalidades, flautas de pico y traveseras o clarinetes primitivos además, baquetas o mazos de bombos. Recientemente acabó también una réplica de un clarinete Goulding de cinco llaves de 1800. «Galicia é unha potencia en lutería. Agora mesmo hai máis talleres aquí que no resto de España», advierte.

«O máis complicado é facer unha frauta de pico. É o máis delicado porque hai que conseguir un equilibrio entre potencia, rexistro e calidade de son». La construcción de una gaita, lleva más horas, porque ten moitas pezas e un proceso de montaxe, pero adoita facerse nuns tres meses mentres que para a frauta de pico eu dou de prazo entre oito e doce». Ahora mismo está terminando dos gaitas y ya tiene varias más encargadas así como dos flautas de pico y otros instrumentos en reparación. La horquilla de precios es variada en función de las peticiones del comprador aunque siempre están por debajo del valor real por calidad, horas de trabajo y exclusividad. De media, hay flautas de 500 euros y gaitas de 1.000 pero las cifras varían «porque cada vez personalízanse máis, depende das madeiras, os anillados, as inscrustaciones ou os gravados, por exemplo».

Queima está además inmerso en un nuevo proyecto ya que quieren hacer una gaita con Pakawood, que está hecho con láminas de madera prensadas con resina termoestable «o que lle da moita dureza e densidade». «Podería ser unha alternativa a importar madeiras de fóra», avanza.