El Bic Cristal ya no escribe normal

Los trabajos con boli impulsaron la carrera del dibujante Marcos Míguez Puhinger, que ha dado el salto a espacios como Matadero Madrid y ha ampliado su espectro creativo con la acuarela

;
El artista Marcos Míguez Púhinger, dibujando una de sus obras con boli Bic El autor vigués, natural de Redondela, expone sus acuarelas a partir del día 6 de marzo en la microgalería Quadro

vigo / la voz

Marcos Míguez Puhinger no necesitó un soplete para liberarse de la cadena de Citroën. Hace siete años era la factoría en la que trabajaba hasta que, como hijo y nieto de marineros, y aprovechando el tiempo de reflexión que le dejó una hernia discal para repensarse la vida, decidió soltar amarras y aferrarse a algo tan frágil y simple, pero a la vez tan mágico, como los aparatos que le permiten reproducir su sueño a través del dibujo.

Como casi todo el mundo sabe, sobre todo si pasa de cierta edad, Bic Naranja escribe y fino y Bic Cristal escribe normal. Pero lo que no imagina casi nadie es lo que con estos bolígrafos es capaz de hacer este vigués de adopción, nacido en Redondela hace 42 años. Si la realidad imita al arte, en su caso es al revés, hasta mimetizarse con la primera y no poder distinguirlas.

Marcos matiza que no tienen por qué ser de la conocida marca, lo que es necesario es «que sean de tinta de aceite, que seca al momento, además de que el tipo de bola que tienen en la punta rueda muy bien y te permite hacer cosas alucinantes si controlas la herramienta», explica. Lo que ha añadido ahora es una paleta cromática más amplia, que «te da un realismo espectacular y los de colores solo los tienen ellos. Antes en España casi no se comercializaban y los compraba por Internet, pero ahora ya hay», cuenta. Aunque sus obras a boli le dieron la popularidad necesaria para arrancar, a Marcos Míguez le gusta trabajar con otros materiales: unas veces carboncillo, otras pastel, acrílico, acuarela... «De todo menos óleo, con el que aún no me he metido», admite. Pero con todas el hiperrealismo sigue siendo el género que practica. «Como yo pintan un millón de personas en el mundo, pero -como reconoce- soy un friki de este estilo de pintura, y a no ser que sea un encargo muy particular me encanta hacer hasta la fotografía a partir de la que empiezo a trabajar, porque en ella ya veo el cuadro». Explica el dibujante que no puede ser más feliz con lo que hace, y no se arrepiente «ni lo más mínimo» de la decisión que tomó.

Marcos, además, ha ido dejando huella en murales que ha pintado en la ciudad, como el dedicado a María do Carmo Kruckenberg en la calle Roupeiro, y otros espectaculares como el que hizo para locales de restauración como en Morrofino, Trepia, Malauva o La Radio.

Retratos de actores y las manos de un amigo

En este momento, el artista está volcado en un proyecto en acuarela, dedicado al mundo del mar, que verá la luz el 6 de marzo en la microgalería Quadro (Fermín Penzol, 10), dando también rienda suelta a su pasión hiperrealista en obras en las que refleja desde el óxido pegado a los cabos a las fibras deshilachadas. «Eso es lo que me pone, reflejar con detalle todo lo que veo», afirma, añadiendo que es «una gozada trabajar con la galería». De todas formas, sigue admitiendo encargos que le piden particulares a través de las redes sociales Instagram o Facebook, excepto si está concentrado preparado una exposición.

Es en Quadro donde están algunas de las obras que últimamente le han dado más alegrías. La exposición «Fuera de escena», «que significó mucho para mí», primero pasó por Matadero Madrid y después por Clorofila Digital. En base a fotos, retrató a 15 actores españoles, entre ellos Luis Tosar, Malena Alterio o Fernando Tejero. Son obras de gran formato (1,40 x 90 cm.), en las que cada intérprete ensayaba una mueca sobre la muerte.

La otra obra que se ve en la imagen superior está realizada con bolígrafos Bic de colores. Se titula Domingo de vermú y es el retrato de las manos hipertatuadas de un amigo en la taberna A Mina, tras ayudarle a hacer una mudanza, obra que elige por los matices de color, los reflejos, los líquidos y las transparencias.

El artista, que adora Redondela casi tanto como Vigo, donde lleva residiendo la mitad de su vida, confiesa que su otra pasión son sus perros, Pepa y Bosco, que encontró hace casi cuatro años abandonado en O Castro.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

El Bic Cristal ya no escribe normal