Condenado por pegar en Redondela a su novia embarazada tras 7 años de «terror»

La víctima no se atrevía a denunciar hasta que explotó cuando su agresor la llamó «mala madre» y lo abofeteó


VIGO / LA VOZ

Un maltratador de Redondela se declaró ayer culpable en una vista por conformidad que se celebró en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo. Finalizaba así el infierno en el hogar para una vecina de la localidad que pasó siete años sin denunciar a su pareja sentimental, el cual le sometía continuamente a insultos, humillaciones y malos tratos, incluso cuando estuvo embarazada de seis meses y, luego, delante de su bebé. La Fiscalía admite que en aquel hogar «hubo un clima de terror, sometimiento y miedo que impedía a la víctima denunciar durante todo ese tiempo».

Los hechos se remontan al 2011, cuando la pareja comenzó a convivir junta en Redondela. En el 2012, se mudaron a la isla de Fuerteventura, en Canarias, y pasaron año y medio. Fue entonces cuando el implicado inició sus humillaciones, desvaloraciones e insultos contra su novia. La llamaba «vaga» o «vaca», entre otras cosas. A los insultos le siguieron las agresiones físicas, y él le pegó bofetadas en la cara y le dio puñetazos en el costado.

El regreso a Redondela en el 2013 no contribuyó a reducir la violencia en el hogar. Siguieron varios años donde el ahora condenado propinaba puñetazos en la nariz, en el costado y le daba patadas. Todo transcurría en el propio domicilio familiar. La mujer nunca denunció las palizas.

En el 2015, ella se quedó embarazada y cuando estaba de seis meses, sufrió una escalada en la violencia. Las agresiones físicas vinieron acompañadas de intimidaciones, amenazas de muerte y coacciones como «si denuncias, te quito el niño». Tras dar a luz al hijo en común, hubo más agresiones físicas y psicológicas.

En el 2017, la víctima dio un cambio de rumbo a su vida y empezó a trabajar en un restaurante. El hombre siguió con sus continuos insultos y agresiones. La Fiscalía recalca el «clima de terror, sometimiento y miedo».

En el 2018, saltó la chispa que llevó a la mujer a explotar, rebelarse y denunciar a su maltratador. El primer incidente fue el 18 de febrero. La pareja riñó y él la empujó, la tiró al suelo y le dio puñetazos en los costados. En esa ocasión no pidió asistencia médica. El 3 de septiembre, la volvió a insultar y la llamó «vaga» y «mala madre». Ese insulto hizo estallar a la víctima, la cual abofeteó en la cara al maltratador y él se la devolvió. Luego, la agarró del cuello, la levantó del suelo y la tiró sobre una mesa de la cocina, donde cayó al suelo y la volvió a aprisionar por la garganta.

Esta vez, la mujer salió del hospital con un parte de heridas en el cuello y contusión lumbar. Necesitó dos días para sanar. Seis días después de la paliza, un juzgado ordenó proteger a la víctima y dictó el alejamiento.

La Fiscalía pidió para él un total de 4 años y medio por los delitos de maltrato físico y psíquico habitual, maltrato de obra en el ámbito de la violencia de género y otro maltrato. Y que la indemnizase con 60 euros. Hubo pacto ayer para rebajar la pena y evitar el ingreso en prisión. Por su parte, la acusación pública solicitó 80 días de trabajos en beneficio de la comunidad para ella por abofetear a su maltratador por ser violencia doméstica.

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