Muere la tatarabuela de Redondela

Falleció como vivió, «coa familia cerca e sentindo que te queren e respetan»


redondela / la voz

«O mellor é ter cerca á familia e sentir que te queren e respetan«. Ese fue el secreto de Ramona Míguez Pérez, para llegar en plenitud a los 103 años. Ella misma lo desveló hace cinco meses, cuando el alcalde de Redondela, recibió a su vecina más veterana con motivo de su cumpleaños haciéndole entrega de una Coca de Sargadelos. A Penisca, como la conocían también con cariño, ha fallecido como vivió, cerca de su familia compartiendo su cariño. Viuda desde hacía 18 años, era la matriarca de una gran familia, con dos hijos, cinco nietos, seis bisnietos y un tataranieto. Era la tatarabuela de Redondela, viuda de Jaime Pérez Figueroa, fallecido el 1990. Él fue policía en la villa antes de tener que marcharse a la guerra. Trabajadora incansable, se ganó el jornal diario desde joven, en el mar o a la leña en el monte. Cuando pudo por fin jubilarse de sus labores en el campo, se dedicó en cuerpo y alma a disfrutar de lo que más quería, que era su familia. «Xa traballei bastante, agora tócame descansar», recordó en agosto la flamante tatarabuela. Su pérdida ha dejado un poco huérfana a toda la villa.

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