Compost en vez de contenedores

Mondariz y Mondariz-Balneario dejarán de emitir 1.221 toneladas de CO2 al año


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A veces las despedidas son una buena noticia, por eso hoy queremos invitarles a que visiten Mondariz y Mondariz Balneario. Sobran los motivos para acercarse a ambos sitios, pero la excusa que proponemos tiene que ver con sus calles y, concretamente, con los contenedores verdes de la basura (los de la materia orgánica, ya saben). Esa es la despedida, porque si todo sale bien pronto no estarán. Semejante introducción merece ser explicada y es que estos concellos, que participan junto a 36 más de la provincia en el proyecto Revitaliza de la Diputación de Pontevedra para retirar de sus residuos la fracción orgánica y volver a convertir la misma en abono, lo que siempre fue antes de que lo considerásemos basura, decidieron pasar a la fase 2. ¿Y qué viene siendo esto de la fase 2? Pues que ambos concellos (al igual que Vilaboa, O Grove y As Neves) han apostado por ir a por el 100 % es decir, que toda la materia orgánica de sus residuos urbanos salga del circuito lineal terminando en vertederos e incineradoras y se convierta en un proceso circular para convertirse en abono (el famoso compost) in situ.

El proceso se inició con la instalación de los composteros comunitarios, uno en cada concello, que ya están en funcionamiento. Como su nombre indica se trata de composteros modulares en los que un grupo de vecinos de la zona urbana que viven en pisos (entre 30 y 50 familias por compostero) depositan sus residuos orgánicos y su mantenimiento y correcto funcionamiento es atendido permanentemente por un o una Meco (mestre composteiro). En breve se instalarán otros composteros comunitarios y paralelamente se iniciará la segunda fase que consiste en que en todas y cada una de las casas que dispongan de una huerta o un jardín o un terreno, por pequeño que sea, se le suministrará un compostero para que, tras recibir la correspondiente formación, sean los propios vecinos los que fabriquen su propio abono que, cerrando el círculo, podrán utilizar en sus propias tierras, ahorrándose para siempre la compra de abonos y fertilizantes industriales.

Lógicamente este proceso tiene la educación ambiental como base. Sin la sensibilización y el compromiso de la población todo sería un castillo de naipes. Por eso se promueve la participación informada de las personas adultas al mismo tiempo que los niños y niñas, por eso los propios centros escolares tendrán sus composteros comunitarios (alumnos, alumnas y profesorado ya participaron en las actividades de educación ambiental). En la práctica esto se traduce en que los 5.200 habitantes de Mondariz y los 614 habitantes de Mondariz Balneario (con sus 2,3 km2 es el municipio más pequeño de Galicia) van a retirar de su actual producción de basura 150 kilos por vecino y año. Una bonita cantidad de 872 toneladas, o lo que es lo mismo, un ahorro directo para las arcas municipales de 75.864 euritos al año contando, solamente, la gestión de esos residuos. El ahorro real, sumando su recogida, transporte y traslado a la planta de Sogama en Cerceda (Coruña) podría aproximarse al doble de dicha cantidad.

Sin duda económicamente es interesante, pero analicemos ahora sus beneficios ambientales. Solamente con este proyecto, Mondariz y Mondariz Balneario van a evitar, sumando el ahorro en recogida, transporte e incineración, que se emitan 1.221 toneladas de CO2 a la atmósfera. Esto sí que es tomarse en serio el cambio climático y actuar en consecuencia.

La gran pregunta en estos casos suele ser: ¿y qué hacemos con todo ese abono? Para responderla antes conviene matizar las cantidades a las que nos referimos. El proceso de compostaje no tiene una relación directa entre lo que se aporta y lo que se recoge, ni en peso ni en volumen, para empezar porque la mayoría de lo que aportamos se convertirá en vapor de agua. De las 872 toneladas iniciales obtendremos solamente 173 toneladas de compost maduro final. Aún así parece mucho. Piensen solamente en los montes incendiados de octubre en ambos concellos. Incluso cien veces más abono sería insuficiente para regenerarlos.

La noticia es excelente económica y ecológicamente pues ambos beneficios siempre son simultáneos, pero resulta pertinente citar el factor político como valor añadido: se trata de concellos vecinos gobernados por fuerzas políticas de signo muy diferente. A veces, y lamentablemente esto sí que suele ser una excepción, el bien común se antepone al interés partidista. Es algo que merece ser destacado para que sirva de ejemplo

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