Tres mil vecinos de Redondela sufren restricciones por la sequía prolongada

«Solo tenemos agua una o dos horas al día», lamenta un vecino de Quintela

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redondela / la voz

Carga dos cubos de agua por una empinada cuesta camino de su casa. Felipe Garrido, de 76 años, tiene que ir casi todos los días a la fuente de A Lameira porque a su vivienda de Quintela llega el agua «un día sí y otro no». Este camionero jubilado es uno de los tres mil vecinos de Redondela que sufre desde hace meses restricciones por la falta de lluvia continuada. «Cuando caen cuatro gotas apenas mojan la tierra», se lamenta.

El Concello ha prohibido el baldeo en las calles y restringe al máximo el riego de los jardines. «Solo lo imprescindible», recalca el teniente de alcalde, Miguel Ángel Álvarez, responsable de Medio Ambiente. En el casco urbano no existen problemas de abastecimiento, pero en el rural sí los hay, especialmente en las zonas altas de Quintela, Cedeira, Cabanas, Reboreda y, en menor medida, O Viso. En buena parte de estas parroquias el agua llega a través de traídas comunidades de vecinos. En la década de los años 80, e incluso antes, los residentes fueron construyendo sus propios sistemas de abastecimiento para dar servicio a las casas diseminadas por los montes que rodean el Val das Maceiras, por donde pasa el río del mismo nombre, hoy apenas un regato por falta de generosos afluentes. Una docena de comunidades de montes han establecido criterios de consumo para restringir el número de litros por casa. Pero a veces los contadores no funcionan adecuadamente y miden más de lo que realmente se ha gastado. «El aire de las conducciones mueve el molinillo como si fuera agua», señala uno de los responsables de una traída privada.

El nacionalista Anxo Lusquiños sostiene que los sistemas de conducción de agua en las parroquias son insuficientes y están obsoletos. «O goberno de Bas suprimiu as subvencións as comunidades de augas», señala este integrante de la red vecinal que abastece a O Viso, uno de los núcleos donde el cupo de agua por familia es más generoso, puesto que alcanza los 1.200 litros al día. Esta cifra contrasta con los 200 con los que se tienen que conformar muchas familias de Reboreda, y entre los dos extremos se encuentran vecinos de Cabanas o Cedeira. En el 2010 los comuneros de O Viso recibieron una ayuda para implantar un sistema de cloración del agua de los manantiales y evitar problemas de salud sobre la potabilidad.

Pero el mayor problema se encuentra en Quintela, donde habitan 256 familias con unos 700 miembros. «Tenemos agua solamente una o dos horas al día» señala el vecino Rafael González mientras se desprende de la máscara que le protege de las briznas de hierba que saltan al aire bajo el filo de su desbrozadora. Los vecinos de la zona nunca saben a ciencia cierta si al abrir el grifo saldrá líquido o no. «El martes nos cortaron el agua por la tarde y el miércoles estuvimos sin suministro todo el día. Volvió esta mañana pero no me puedo duchar porque no tiene presión suficiente para el calentador», cuenta Felipe Garrido. Su casa está ubicada junto a un manantial que se encuentra casi seco. «En el pozo apenas tenemos medio metro de agua. Eso no da para nada», señala.

Manuela Iglesias visita el cementerio e intenta llenar de agua una regadera. En el camposanto de San Mamed apenas brota un hilo de líquido. «Tenemos un pozo y ya se está secando», explica esta mujer, que relata las enormes dificultades que padece a la hora de poner una lavadora que «a veces se para porque se corta el suministro sin avisar».

Fuentes

«Yo no gestiono la lluvia», se defiende Javier Sánchez, presidente de la comunidad de aguas de Quintela, para quien el rural «está muy abandonado». Reclama más inversiones en las parroquias. Asegura que desde el 2013 no hay subvenciones municipales para renovar infraestructura hidráulicas. En el Concello consideran que este tipo de inversiones tendría que hacerlas la Diputación. El concejal de Medio Ambiente pone en valor la gestión municipal. «Estamos recuperando fuentes y hemos ofrecido nuestra ayuda a cualquier comunidad que la solicite, pero por ahora nadie se ha dirigido a nosotros», señala Miguel Ángel Álvarez. La recuperación de una de las fuentes realizada por el Ayuntamiento, la de Regueiro, ha sido decisiva para paliar la sequía en Quintela. A ella han empezado a acudir muchos vecinos para proveerse de agua para beber y cocinar.

Los redondelanos se muestran pesimistas por las predicciones meteorológicas que no auguran lluvias para los próximos días. «La cosa va a peor», señala Javier Sánchez, que se queja de que les convocan para los presupuestos participativos pero que a la hora de elaborarlos la comunidad vecinal de aguas tiene solamente dos votos frente a los tres que puede emitir la asociación vecinal.

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