Los vecinos del municipio toman el casco urbano para crear sus alfombras del Corpus
07 jun 2026 . Actualizado a las 01:15 h.El suelo de las calles de Ponteareas era un lienzo en blanco hoy por la tarde. El asfalto comenzó a desaparecer cuando los vecinos llegaron con sus tizas y flores. Cada uno sabe el lugar y la calle que le toca. En Ponteareas, por el Corpus, el municipio se convierte en una obra colectiva, en un puzle de alfombras y flores. La tradición cultivada de familia en familia se transforma así la gran coreografía de todo un pueblo. Todos los vecinos, que llevan días y días deshojando y preparando todos los elementos de las alfombras florales, trabajan a contrarreloj para que hoy la procesión pueda pasar sobre unas creaciones y un legado que, si todo va bien, acabará siendo Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El arte floral de Ponteareas es el representante español de una candidatura conjunta con Bélgica, México, Italia y Malta.
Durante este tarde, abuelas y nietas coincidían en una celebración que se entiende así, en familia y en amistad. A partir de las 18.00 horas, los centros neurálgicos del municipio eran los portales de los edificios, que funcionaban como los nudos logísticos que alimentan el esfuerzo que supone confeccionar estas alfombras.
Salomé y Marta estaban deshojando las flores en un portal con otra decena de mujeres. «Aquí estamos en familia», cuentan con una sonrisa. Las dos son mayores y llevan una vida entera compartiendo esta tradición. «Levamos dende que nacemos practicamente. O Corpus é todo para nós. Isto é o bonito de Ponteareas», continúa. Llevaban ya un tiempo trabajando y «aínda nos queda ata mañá», dicen entre risas. «Polo menos así facemos algo». Una vez todo el material esté listo, las flores y ellas se trasladarán a las calles para confeccionar las alfombras.
Cerca del portal de Salomé y Marta, estaba Martín pintando en el suelo la forma que va a tener su alfombra. A sus 12 años, lleva tres participando en el Corpus. «Me parece muy bien que esta fiesta se mantenga y venga gente de fuera», dice. Una vez fue con su prima a un portal a probar la experiencia y «me encantó». Así empezó una tarea que, hoy, comparte con otros tantos niños.
Unos metros más abajo de la alfombra en la que trabaja Martín, sonaban ritmos andaluces. Varias decenas de personas, todas de blanco, trabajaban entre risas en otra gran alfombra. «Somos de Tíjola, un pueblito de interior de Almería en el que también hacemos alfombras. Nos han invitado y aquí estamos», cuenta Ana. «Es un orgullo estar aquí. Muy contentas. Hemos venido 40», dice Rosi.
No muy lejos, en la calle de Abaixo, los alfombreros trabajaban con alegría, como hacen todos los años, pero se acordaban, también, de una de las almas de su Corpus, María Josefa Sestelo, que falleció recientemente. Hoy su alfombra lleva un homenaje a una mujer que amaba estas fiestas en cada una de sus vertientes. Estos días los alfombristas además de festejar, también recuerdan a todas esas personas que ya no están, pero que les han regalado esta tradición con su esfuerzo e ilusión.
Ponteareas era hoy una fiesta que se cocía a fuego lento. Primero en los portales, después en las calles y mañana en una gran fiesta llena de flores. Cientos de personas pasarán la noche trabajando para una obra de arte efímera que desaparecerá en unas horas, pero que se quedará toda una vida. Como decían Salomé y Marta, el Corpus lo llevan en los corazones. Mañana, los alfombristas tampoco podrán descansar demasiado. Este domingo 24 miembros de la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas viajan a Madrid para confeccionar 16 alfombras florales para la visita del Papa León XIV.