Un Corpus sin alma de alcalde

Los regidores de Redondela y Ponteareas no asistieron a las concurridas procesiones


Vigo / la voz

Compiten cada año el Corpus de Redondela y el de Ponteareas por atraer a miles de visitantes en su domingo grande. Cada fiesta tiene sus particularidades. En la primera presumen de la coca, el dragón que hace las delicias de los niños, de espadas y de penlas; en la segunda se entregan toda la noche a preparar unas alfombras de pétalos que dan la vuelta al mundo. Son fiestas con un gran arraigo popular, pero que tienen de fondo la tradición religiosa del Corpus Christi.

Los autoridades municipales hacen filigranas para no mezclarse con las religiosas. Apoyan las fiestas, pero evitan la parte religioso. En Redondela estrenaron ausencia: la de la persona que ocupa la alcaldía. Digna Rivas, regidora desde el sábado anterior, tenía entre los compromisos del pacto que le dio la vara de mando faltar a la procesión del Corpus. Y cumplió. «Yo no soy yo, yo soy la institución, y tenía que respetar el acuerdo plenario... aunque la gente no lo entienda de momento», reconoce la máxima mandataria municipal. Sí estuvo su antecesor en el cargo, Javier Bas, que se mantiene como portavoz del PP.

Ya tenía más experiencia en faltar a procesiones el regidor de Ponteareas. Xosé Represas no asistió tampoco a la del Corpus de ayer, «como non fixen nos últimos catro anos e como non facía cando estaba na oposición». El alcalde de Ponteareas dice que su trabajo es «intentar que todo funcione, que haxa medios, pero asistir á procesión xa é unha decisión persoal».

Quien sí acudió a Ponteareas fue el cardenal vilalbés Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid. Portó el Santísimo bajo palio y concelebró la misa del Corpus Christi.

En Redondela aprovecharon para sacar la coca de paseo y para que cientos de personas observasen la danza de espadas y penlas. Los cabezudos desfilaron por el centro del pueblo.

En Ponteareas pasaron una noche de mucha preocupación del sábado al domingo, porque la lluvia iba y venía. Preparar alfombras de pétalos así parecía una tarea imposible, pero lo consiguieron y la localidad amaneció como en los mejores días de su tradición del Corpus Christi «grazas ao traballo dos alfombristas», aplaude el regidor. La lluvia no pudo con ellos y consiguieron que un kilómetro de calles fuese una alfombra de flores.

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